(BUENOS AIRES).- “Me vacié, ya no tengo más para dar y aparte vienen chicos muy grandes atrás que merecen estar”, escribió Lionel Messi, que anunció su retiro de la Selección argentina a los 39 años. La decisión marca el final de una era y obliga a replantear el futuro del equipo después de dos décadas con su presencia estelar.
La carta de despedida fue escrita el 21 de julio, dos días después de la final. Messi explicó que había redactado esas palabras en esa fecha y que, después de lo ocurrido con su papá, estaba más convencido que antes de retirarse. El texto presenta la decisión como el cierre de una etapa que le dolió y que entendió que debía terminar.
La ausencia del capitán tendrá efectos dentro y fuera del equipo. Messi escribió que fue una decisión que le dolió “en el alma”, aunque entendía que era el momento, y sostuvo que siempre amó estar en la Selección. También agradeció el cariño recibido durante sus 20 años con el conjunto nacional.
La salida de Messi modifica la planificación del conjunto nacional y plantea un desafío central para Lionel Scaloni. El entrenador, o quien lo suceda si es que no continúa en el cargo cuando termine su contrato, deberá apostar mucho más a un formato colectivo que a la búsqueda frenética de un reemplazante. El objetivo será evitar que el equipo quede atado a la búsqueda de otro futbolista con características similares.
El desafío para Lionel Scaloni
El equipo ya había jugado algunos partidos muy buenos sin el capitán en las Eliminatorias para el último Mundial, pero esos rendimientos fueron momentos circunstanciales. Antes de la decisión de Messi, a nadie en Argentina se le pasaba por la cabeza afrontar el torneo sin él. El retiro cambia ese punto de partida y convierte la ausencia en una condición permanente para la etapa que viene.
El recambio tampoco tiene una figura definida para ocupar ese lugar. No hay a la vista, ni siquiera promesas, de posibles nuevos Messis, y forzar situaciones con esa finalidad haría más sinuoso el camino hacia nuevos éxitos del fútbol argentino. Messi también vinculó su salida con la aparición de jóvenes que, según escribió, merecen tener su oportunidad en la Selección.
La mirada internacional sobre la Selección argentina también cambiará con la salida de Messi. Durante un tiempo, el equipo dejará de recibir propuestas desde plazas exóticas y honorarios millonarios que llegaban, en su mayoría, por la figura del capitán. La etapa que se abre es de renovación integral y recálculo de objetivos.
La Selección argentina deberá reorganizar su funcionamiento sin el futbolista que ocupó el centro de su proyecto durante los últimos 20 años. El desafío no será encontrar una copia de Messi, sino sostener el rendimiento a partir de una estructura colectiva y de la incorporación de los jóvenes que esperan su oportunidad.
La pregunta que queda planteada para el conjunto nacional es si Argentina podrá seguir siendo una potencia sin Messi en la cancha. El próximo ciclo de trabajo de Scaloni, o de su eventual sucesor, deberá definir ese camino a partir de la renovación del plantel y del recálculo de objetivos.
