(BUENOS AIRES).- ”Murió y paradójicamente, tuve un pensamiento horrible, que no quería sufrir más.” La confesión salió de boca de Martín Cirio en una entrevista con Andy Kusnetzoff, donde el influencer contó por primera vez la historia de su padre, marcada por la depresión, las carencias económicas y un desenlace que todavía le impide llorar en público.
Cirio empezó por el cuadro de salud con el que arrancó el calvario familiar: “Mi viejo tenía depresión. De repente cambió, se iba en vino y cigarrillos. No era violento”.
“Nos costó muchísimo, fueron casi diez años hasta que él terminó muriendo”, agregó sobre aquel período que transformó la casa familiar en un territorio de angustia silenciosa. La prolongada enfermedad del padre fue desgastando a toda la familia mientras él se refugiaba en el alcohol y el tabaco.
La noche de la muerte fue el momento más gráfico del relato. “Fue muy traumático eso porque se desangró en el baño de mi casa”, recordó Cirio en el mano a mano con Kusnetzoff. El episodio lo agarró dormido y lo despertó de golpe.
Después detalló cómo se enteró de lo que estaba pasando: “A las 3 de la mañana mi vieja me golpea la puerta, él tenía cáncer. Se estaba desangrando literal”. La imagen de su padre en el baño, sin poder hacer nada, quedó grabada para siempre en la memoria del creador de contenido.
A esa escena se le sumó otra pérdida que Cirio padeció en silencio. “Mi viejo se quedó sin amigos cuando dejaron de tener plata, yo era chico y había cosas que no podía procesarlas”, explicó. La caída económica de la familia no solo los dejó sin recursos, sino que también vació el círculo social de su padre, un detalle que el influencer observó desde la infancia sin terminar de dimensionarlo.
La charla con Andy Kusnetzoff expuso un costado desconocido de Cirio, que casi nunca se presta a hablar de su vida privada con tanta crudeza. El relato avanzó sin pausa, hilando el deterioro anímico del padre, la ausencia de contención externa y el desenlace brutal que le tocó presenciar siendo todavía muy chico.
La marca que arrastra el influencer es íntima y persistente: “Hasta el día de hoy no puedo llorar en público, eso me quedó”. La frase cerró un testimonio que dejó al descubierto las heridas que escondía detrás del personaje y que, según contó en la misma entrevista, aprendió a disimular con una coraza forjada a fuerza de dolor.
