(BUENOS AIRES).- “Estoy enojado porque se nos trató muy mal y no nos merecíamos terminar así”, disparó Maximiliano Salas apenas llegó a Mendoza para sumarse como nuevo refuerzo de Independiente Rivadavia. El delantero, de 28 años, se marcha de River a préstamo por un año sin cargo y con una opción de compra, luego de haber sido apartado del plantel profesional por decisión del cuerpo técnico de Eduardo Coudet.
Maximiliano Salas, que había llegado al Millonario en julio de 2025 como una de las compras más caras de su historia, se entrenó las últimas semanas de manera diferenciada junto a otros jugadores marginados como Germán Pezzella y Giuliano Galoppo. Tras varias idas y vueltas en la negociación, Maximiliano Salas viajó el martes por la mañana a territorio mendocino en un vuelo comercial acompañado por el vicepresidente de River, Alberto Rez Masud. En las próximas horas se someterá a los exámenes médicos para firmar el contrato que lo vincula a la Lepra hasta mediados de 2027, con una cláusula de compra fijada en 4 millones de dólares por el 50% de la ficha.
“Con mucha ilusión, ganas de jugar y de demostrar lo que soy”, expresó Maximiliano Salas, y aclaró que nunca dudó en aceptar la propuesta de Independiente Rivadavia porque el técnico Alfredo Berti fue clave: “Es una gran virtud que el técnico me haya hablado como me habló y que me haya dado la confianza”. El cuerpo técnico planea tenerlo a disposición para el partido de ida de los octavos de final de la Copa Libertadores ante Fluminense, el martes 11 de agosto en el Maracaná, y no se descarta que sume minutos este viernes contra Estudiantes de Río Cuarto por el Torneo Clausura.
El delantero se explayó sobre la salida de River y apuntó contra la dirigencia y el entrenador. “No me sentí jugador. Se tomó la decisión de apartar a algunos jugadores, no la comparto, porque más allá de futbolistas, somos personas”, contó en diálogo con Radio La Red. Reveló que Pablo Longoria los llamó el día anterior al inicio de la pretemporada: “Un día antes de que arranque la temporada nos llamó Longoria por teléfono que nos tendríamos que presentar la semana siguiente”. Y sobre Eduardo Coudet, afirmó: “Me hubiera encantado que Coudet me lo dijera, pero tenemos que acatar órdenes de los de arriba. Son las formas que te llevan a mostrar cómo son ellos”.
Maximiliano Salas describió las condiciones de aislamiento que vivió el grupo de apartados: “No está bueno estar encerrado en el container. Había que meterle la mejor onda, levantar a los compañeros, porque ante todos somos humanos. El único que fue es Leo Ponzio”. Y despejó versiones sobre un encontronazo con el dirigente español: “Ningún dirigente fue a vernos a nosotros. Solo Longoria un día. Es mentira que Viña le quiso pegar, hablaron de buena manera, lo que él sentía y nada más. Luego se fue”.
Pese a la bronca, Maximiliano Salas diferenció a la institución de los hinchas y dejó en claro que no haría un festejo personal en caso de convertirle al Millonario: “Si le meto un gol a River no lo gritaría. Le tengo respeto a la gente, lo que pasó es extra futbolístico”. También enfatizó que durante su estadía en el club “jugué un solo partido en mi posición” y que nunca le faltaron el respeto a la entidad de Núñez.
“Lo que pasó en River, ya pasó. Ahora estoy enfocado acá. Después, si se da, volvería a River sin problemas”, cerró Maximiliano Salas, que no se arrepiente de haber dejado Racing para dar ese paso en su carrera. “Siempre tomo las decisiones con convicción, después te puede salir bien o mal. Prefiero no hablar más, ya está”, concluyó el delantero, que buscará su revancha en el fútbol argentino desde Mendoza.
