(BUENOS AIRES).- «Yo digo, Aguimar, es Aranda, y el pibe Flores es Canigia», dijo Horacio Pagani en una comparación que metió a Leonel Flores en la charla de Boca. La frase, directa y sin escalas, asoció al pibe con el nombre de Canigia.
Pagani no se quedó solo en la comparación. Mencionó también a Aguimar y a Aranda, aunque no se detuvo a explicar de quiénes hablaba. Enseguida detalló qué le ve a Leonel Flores: «tiene el arranque y la búsqueda y las diagonales que tenía el pájaro Canigia».
El periodista desarrolló la idea con entusiasmo, pero se cuidó de ponerle límites a la analogía. «no quiero decir que él sea como Canigia», aclaró, y remarcó que apuntaba a una característica puntual. La advertencia llegó después de haber instalado la comparación en el centro de la escena.
La referencia al «pájaro» no es menor: Claudio Paul Caniggia marcó una época en el fútbol argentino por su velocidad, su desequilibrio en el uno contra uno y su capacidad para atacar los espacios. Pagani vio en Flores una versión incipiente de ese repertorio, aunque sin cargarle la mochila de ser un clon del exdelantero de la Selección.
El periodista reconoció que una afirmación directa lo hubiera dejado expuesto. «Si lo llegáramos a decir nosotros, seríamos acusados de exagerados», dijo. La frase expone la tensión entre lo que piensa y lo que se anima a decir sin matices.
Pagani volvió a matizar la comparación sobre el final. «No los estoy comparando, no digo que Uno es como Eibar Tiene esa característica», insistió. La aclaración, lejos de cerrar el tema, dejó abierta la discusión sobre qué tan lejos llega el paralelismo.
La secuencia dejó una posición ambigua: primero asoció a Flores con Canigia, luego aclaró que no los compara y terminó negando la comparación. En Boca, el nombre de Leonel Flores ya se mueve al ritmo de esa discusión.
El contexto importa. Las comparaciones con figuras históricas suelen funcionar como un arma de doble filo en el fútbol argentino: por un lado, ilusionan al hincha; por el otro, generan una vara altísima para un jugador que recién empieza a mostrarse. Pagani lo sabe y por eso fue y vino sobre la idea original.
Lo concreto es que Pagani describió en Flores el arranque, la búsqueda y las diagonales del viejo Canigia. La aclaración posterior no borró la primera definición: para el periodista, el pibe Flores tiene una característica que remite al Canigia de las diagonales.
La comparación ya quedó instalada en la conversación futbolera. Ahora resta saber si Flores tiene minutos suficientes para sostenerla con hechos dentro de la cancha, o si la etiqueta de «el nuevo Canigia» le jugará en contra antes de tiempo.
