(BUENOS AIRES).- “Balta, hasta el día de hoy, no es tipo fanático del fútbol”, dijo Pedro Alfonso en el streaming La Sillita. El actor reconoció que esa diferencia le duele internamente, aunque intenta no trasladarle ese sentimiento a su hijo. La declaración puso en primer plano la distancia entre el fanatismo del padre y la relación más distante de Baltazar con el fútbol.
Pedro Alfonso contó que el fútbol forma parte de sus hábitos y de la forma en que expresa su fanatismo. Va siempre a la cancha y hasta colecciona camisetas, dos prácticas que contrastan con la postura de Baltazar. El hijo comparte los colores que eligió su padre, pero no acompaña esa pasión con el mismo fanatismo. Esa diferencia fue el punto de partida para que el actor hablara de lo que esperaba compartir en el vínculo familiar.
El dolor que describió Pedro Alfonso estuvo ligado a que Baltazar no viva el fútbol con el mismo entusiasmo que él. “Me duele, obvio. Me duele internamente, pero trato de no expresárselo”, reconoció. La frase dejó expuesto que el padre registra lo que siente, pero procura que su hijo no cargue con esa expectativa. En ese límite aparece el eje de su reflexión: aceptar la diferencia sin ocultar que le afecta.
River ocupa un lugar particular en esta historia. Pedro Alfonso es fanático del club y logró que Baltazar compartiera sus colores. Esa coincidencia alcanzó para que padre e hijo tuvieran una referencia común, aunque no modificó la manera en que el joven se vincula con el deporte. Baltazar puede identificarse con River sin ser un fanático del fútbol, una diferencia que Alfonso explicitó al hablar del tema.
La expectativa futbolera de Pedro Alfonso había aparecido incluso antes del nacimiento de Baltazar. Cuando Paula Chaves estaba embarazada, el actor le contó a Marcelo Tinelli en El Bailando que se imaginaba a su hijo jugando en River. Además, quería saber cómo sonaría el nombre Baltazar en el grito de un relator ante un gol. Esa escena permite entender por qué la falta de fanatismo actual le resulta una diferencia sensible: Alfonso había asociado a su hijo con una imagen futbolera desde el embarazo.
Baltazar no encontró diversión en el fútbol, de acuerdo con la explicación de su padre. “No le divierte y hay toda una nueva generación que no es tipo ‘el fútbol obligación’ como era en otras épocas”, señaló Pedro Alfonso. La frase amplió el caso personal hacia una observación sobre las nuevas generaciones, que ya no necesariamente incorporan el fútbol como una obligación familiar. Alfonso ubicó a su hijo dentro de ese grupo, en lugar de describir su elección como una excepción.
El vínculo entre Pedro Alfonso y Baltazar quedó presentado alrededor de dos hechos concretos: comparten los colores de River, pero no el mismo fanatismo por el fútbol. El padre va a la cancha, colecciona camisetas y siente que a su hijo no le divierte ese mundo; al mismo tiempo, dice que trata de no expresarle el dolor que eso le provoca. La reflexión de La Sillita terminó así con una tensión definida: la pasión de Pedro Alfonso está presente, pero no funciona como una obligación para Baltazar.
