(BUENOS AIRES).- La lesión de Adam Bareiro aceleró la necesidad de un goleador en Boca Juniors y, en los últimos días, Juan Román Riquelme recibió una catarata de ofrecimientos de centrodelanteros. De todos los nombres que llegaron a la mesa del presidente del club, el que más fuerza tomó fue el de Ezequiel “Chimy” Ávila.
La dirigencia xeneize fue clara: no se trata de incorporar por incorporar. Riquelme y el Consejo de Fútbol evaluaron cada posibilidad con la premisa de sumar un delantero que haga la diferencia y se adapte rápido a la exigencia del equipo. “La dirigencia analizó diferentes perfiles, pero la postura fue clara: no incorporar por incorporar”, repiten en el club.
Entre los ofrecimientos aparecieron atacantes con recorrido internacional y otros del ámbito local, pero no todos convencieron. La fuente consultada detalló que llegaron “atacantes de distintas características y trayectorias. Algunos con experiencia internacional, otros con recorrido en el fútbol argentino, pero no todos lograron convencer a la conducción del Xeneize”. Los aspectos que pesan en el análisis son la edad, la actualidad deportiva, el costo económico y la adaptación al fútbol argentino. Boca quiere evitar los errores de mercados anteriores y busca una pieza que compita de verdad por un lugar.
El Chimy Ávila corre con ventaja porque quedó libre del Real Betis y no requiere una negociación de pase. Su intensidad, su conocimiento del medio y su experiencia seducen tanto al cuerpo técnico como a la dirigencia. El contrato a costo cero encaja en la estrategia financiera del club y por eso aparece como el nombre con mayor consenso interno.
Riquelme considera que el próximo “9” debe tener jerarquía y personalidad para vestir la camiseta azul y oro. No alcanza solo con los números: el elegido deberá responder en los partidos importantes. La decisión final no se tomará a las apuradas: prefieren esperar al perfil indicado antes que cerrar una incorporación que no cumpla con las expectativas. “Riquelme considera que el próximo delantero debe tener jerarquía y personalidad para vestir la camiseta azul y oro”, confiaron desde el entorno del presidente.
Los motivos de la urgencia
La salida de futbolistas y la liberación de un cupo le abrieron a Boca la chance de moverse en el mercado. La búsqueda del centrodelantero se volvió clave para el segundo semestre, después de que el equipo mostrara problemas para sostener peso ofensivo en varios encuentros. La ausencia de un goleador determinante encendió las urgencias en un plantel que necesita resultados inmediatos.
El diagnóstico puertas adentro es que Boca “tuvo problemas para sostener peso ofensivo en algunos encuentros y la ausencia de un goleador determinante encendió la necesidad de reforzar esa zona”. Por eso la búsqueda apunta a encontrar un futbolista que pueda aportar gol, presencia en el área y una competencia fuerte para el puesto de centrodelantero, sin margen para apuestas a largo plazo.
Con las propuestas sobre la mesa, Riquelme ya escuchó a los intermediarios y el nombre de Ávila es el que reúne mayor consenso. El club no quiere apresurarse, pero la presión de la camiseta exige una solución inmediata. La búsqueda del “9” continúa y en Boca saben que será una de las decisiones más importantes del mercado. El próximo refuerzo tendrá la responsabilidad de rendir en uno de los puestos más exigentes del fútbol argentino.
