(BUENOS AIRES).- “La llegada de Thiago Almada a River no solo representa un golpe de efecto desde lo futbolístico, sino también un movimiento económico que lo metió directamente en la historia del fútbol argentino.” La inversión del Millonario por el mediocampista ofensivo se ubicó entre las incorporaciones más caras de todos los tiempos en el país, una operación que elevó la vara del mercado local y confirmó que los clubes grandes están decididos a competir de igual a igual en Sudamérica.
Almada, surgido en Vélez y con pasos por Atlanta United, Botafogo y el fútbol europeo, llegó a River como futbolista de la Selección Argentina y en plena vigencia. La dirigencia concretó una de las compras más importantes de su historia para darle a Eduardo Coudet una pieza diferencial, con la mira puesta en la Copa Libertadores.
Las compras que marcaron una época
La operación por Almada se sumó a una lista que tiene nombres históricos como Juan Román Riquelme y Lucas Pratto, además de otras figuras que marcaron una época en el fútbol argentino. Uno de los casos más emblemáticos fue la repatriación de Riquelme por parte de Boca en 2007, cuando el club xeneize desembolsó una cifra récord para traer al ídolo desde el Villarreal. Aquella negociación quedó entre las más recordadas del fútbol argentino y mantuvo a Boca como protagonista del ranking durante casi dos décadas.
Otro movimiento que alteró la escala de valores fue el de Lucas Pratto, quien llegó a River desde San Pablo en 2018. El delantero fue una apuesta millonaria de Marcelo Gallardo y terminó siendo una de las caras principales de la conquista de la Copa Libertadores de ese mismo año, lo que revalorizó el esfuerzo económico del club.
El propio River volvió a romper sus marcas tiempo después con la incorporación de Ángel Correa, otra de las compras más importantes en la historia de la institución. El desembolso por Almada reconfirma la tendencia: el fútbol argentino atraviesa una etapa en la que los clubes más grandes buscan retener talento, traer figuras y competir contra el poder económico de Brasil y Europa.
Con la llegada de Almada, la exigencia en el Monumental se elevó. El hincha ya no solo espera buenos rendimientos: con una apuesta de esta magnitud, el reclamo apunta directamente a los títulos grandes. La Copa Libertadores aparece como el gran objetivo de un proyecto ambicioso que busca devolver a River a la primera plana continental.
Almada ahora integra una nómina selecta en la que figuran leyendas del fútbol nacional. El desafío inmediato será transformar la inversión histórica en resultados concretos sobre la cancha, empezando por el torneo que la dirigencia fijó como prioridad absoluta.
