(BUENOS AIRES).- El Olympique de Marsella atraviesa una crisis institucional que puso bajo la lupa a su presidente, Pablo Longoria, y obliga al club a desprenderse de figuras en este mercado de pases para evitar sanciones financieras. "El Olympique de Marsella atraviesa un momento de máxima preocupación a nivel institucional", según describen desde el entorno del club francés, que enfrenta uno de los desafíos más delicados de los últimos años.
Longoria está al frente de la institución desde 2021 y recibió fuertes cuestionamientos por la política deportiva y económica de las últimas temporadas. Las inversiones realizadas y el elevado costo del plantel generaron un desequilibrio en las finanzas, y el dirigente español quedó señalado como uno de los principales responsables del complejo panorama que atraviesa la entidad.
El conjunto marsellés necesita ingresos urgentes. La prioridad dejó de ser sumar refuerzos: ahora el objetivo es reducir la masa salarial y equilibrar las cuentas para cumplir con las exigencias de la Dirección Nacional de Control de Gestión (DNCG), el organismo que supervisa a los clubes profesionales de Francia. La delicada situación económica condiciona por completo la planificación del mercado: no se trata de incorporar, sino de vender para achicar el rojo.
Entre las medidas que analiza la dirigencia aparece la posibilidad de desprenderse de una gran parte del plantel. La DNCG exige garantías económicas concretas y el Marsella debe generar ingresos significativos mediante la venta de futbolistas para evitar consecuencias mayores.
La amenaza de la Ligue 2
Si el Marsella no concreta las ventas necesarias y no presenta garantías económicas suficientes, podría exponerse a medidas severas. "De no concretarse las ventas necesarias y de no presentar garantías económicas suficientes, el club podría exponerse a medidas severas, entre ellas un descenso administrativo a la Ligue 2", advirtieron desde la institución. Aunque por el momento no existe una resolución oficial que confirme esa sanción, el riesgo incrementó la preocupación entre los hinchas y el entorno del club.
El plantel cuenta con varios futbolistas de cotización alta que podrían ser vendidos para obtener recursos. Sin embargo, desprenderse de esas figuras debilitaría a un equipo que aspira a pelear en los primeros puestos de la Ligue 1 y en los torneos internacionales. La necesidad de vender modifica por completo la planificación deportiva de cara a la nueva temporada, en un equilibrio delicado entre la estabilidad financiera y la competitividad.
Las dificultades económicas no solo afectan el presente inmediato: también ponen en duda la capacidad del club para sostener sus aspiraciones deportivas en el corto y mediano plazo. Longoria, que asumió en 2021 con la promesa de modernizar la gestión, quedó en el centro de las críticas de los simpatizantes y de distintos sectores del fútbol francés.
El mercado de pases en curso será determinante para el futuro de la institución. Las próximas semanas definirán si el Marsella logra presentar las garantías que exige la DNCG y esquiva el golpe más duro: una sanción que podría mandar al club a la segunda división del fútbol francés.
