RIVER PLATE

Salas criticó su propia versión en River: “No te voy a jugar bonito”

 

El delantero contó cómo influyó la lesión y el cambio de puesto en su presente.

 
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(BUENOS AIRES).- “Lo mío es físico, correr a los centrales, no te voy a jugar bonito con la pelota”. Maximiliano Salas definió así su estilo de juego y puso sobre la mesa los motivos por los que su paso por River no prosperó: una adaptación táctica incómoda y una lesión en la rodilla que le apagó el mejor arranque.

El delantero, recientemente vinculado a Independiente Rivadavia, contó que Marcelo Gallardo lo recibió con una indicación precisa apenas llegó al Millonario. “Me dijo que haga lo mismo que en Racing, pero ahora jugaba de 9. En Racing presionábamos con otro 9 y era más fácil”, reveló. En Avellaneda compartía la primera línea de presión con otro centrodelantero, una sociedad que le repartía el desgaste. En Núñez quedó como única referencia de ataque y ese cambio de rol le exigió una adaptación para la que, según sus propias palabras, no estaba del todo preparado.

Salas reconoció que su mejor versión apareció cuando jugó por los costados del ataque, una ubicación en la que se sentía más cómodo. “Lo mío es físico, correr a los centrales, no te voy a jugar bonito con la pelota”, repitió para dejar en claro que sus virtudes pasan por la intensidad, la entrega y la capacidad de incomodar a los defensores rivales, no por el desequilibrio individual ni la elaboración con pelota dominada. El delantero considera que ese perfil de presión y desgaste era justamente lo que lo había destacado en sus clubes anteriores.

El atacante tuvo un comienzo positivo en River, un arranque que él mismo calificó como muy bueno. Sin embargo, todo cambió de golpe. “Arranqué muy bien, me lesiono la rodilla, estoy un mes parado”, contó. Esa pausa forzada no solo le cortó el ritmo futbolístico: el regreso le pesó más de lo que imaginaba.

El regreso con miedo

Salas explicó que volver de una lesión de esguince le generó inseguridad y le costó recuperar la confianza necesaria para rendir al máximo nivel. “Cuando volvés de una lesión de esguince volvés con miedo, te cuesta tener confianza para volver a patear”, declaró. El delantero aseguró que, a pesar de todo, siempre intentó adaptarse a lo que necesitaban el equipo y el entrenador en cada momento.

Esa combinación —un cambio de posición que no lo favorecía y una recuperación que le dejó dudas— fue apagando su protagonismo. Con el paso de los partidos, Salas quedó relegado dentro del plantel profesional y perdió terreno en la consideración de Gallardo.

Ahora, con un nuevo destino por delante, el delantero busca reencontrar su mejor versión lejos de Núñez. Su ciclo en River quedó marcado por la expectativa que generó su llegada, un buen inicio, una lesión determinante y un rol de centrodelantero que, según sus propias palabras, no lo ayudó.