(BUENOS AIRES).- Boca tiene una joya que ya captó la atención de Lionel Scaloni: el mediocampista ofensivo Tomás Aranda. El entrenador de la Selección Argentina le dio una primera oportunidad al juvenil y, si continúa al frente de la Albiceleste, maneja un plan definido para acompañar su evolución sin apurar los tiempos. La indefinición sobre la continuidad del DT mantiene todo en pausa, pero la hoja de ruta ya está trazada.
Aranda se convirtió en una de las grandes apariciones del club en el último tiempo. Su personalidad, su técnica y la tranquilidad con la que afrontó sus primeros pasos en Primera llamaron la atención del cuerpo técnico argentino, que valoró especialmente su madurez. Scaloni entiende que no hay que apurar al futbolista y considera que tiene características que pueden encajar en la idea de juego de la Selección.
El plan, si el ciclo de Scaloni sigue adelante, sería llevarlo de manera progresiva, sin cargarlo con una responsabilidad inmediata. La intención es que el jugador sume experiencia, se adapte al ritmo internacional y continúe su evolución antes de transformarse en una opción más estable. Durante su primera experiencia con la Mayor, el mediocampista dejó una buena impresión y el propio Scaloni destacó la forma en la que asumió el desafío de compartir entrenamientos con campeones del mundo.
Una de las cualidades que más seduce al cuerpo técnico es la capacidad de Aranda para moverse en diferentes sectores del ataque, asociarse con sus compañeros y aportar creatividad en zonas donde Argentina suele buscar variantes. Esa polivalencia ofensiva hace que su evolución sea seguida con mucha atención de cara al futuro de la Albiceleste.
La aparición del juvenil no es un hecho aislado: forma parte de una renovación que la Selección comenzó a transitar después de varios años de éxitos, con la necesidad de encontrar nuevos talentos que acompañen a los referentes. La historia reciente del ciclo Scaloni mostró que varios futbolistas jóvenes fueron incorporados de manera gradual hasta transformarse en piezas importantes, y el cuerpo técnico viene siguiendo nombres que puedan adaptarse rápido a la exigencia de la camiseta argentina.
La intención es que Aranda mantenga los pies sobre la tierra y continúe desarrollándose en Boca, porque su continuidad en el club será determinante para seguir teniendo oportunidades con la Albiceleste. El desafío inmediato del volante es consolidarse en un equipo que compite por objetivos importantes y que le exige sostener el nivel fecha a fecha.
Mientras tanto, Scaloni expresó dudas sobre su permanencia más allá del contrato actual. La AFA busca que el entrenador continúe liderando el proyecto, pero todavía no existe una confirmación definitiva. Esa incertidumbre condiciona el calendario de cualquier plan, incluido el que rodea al mediocampista de Boca.
Si el ciclo de Scaloni continúa, Tomás Aranda podría convertirse en uno de los nombres propios de la nueva etapa argentina. El diseño está claro: acompañarlo, darle tiempo y esperar a que una de las grandes promesas del club se transforme en una realidad con la camiseta de la Selección.
