(BUENOS AIRES).- “No trates de entenderla, disfrutala”. La frase con la que las redes resumieron la noche se ajusta al papelón de Barracas Central: Claudio Tapia fue homenajeado por las nuevas luces, que se apagaron para el recibimiento y no volvieron a encenderse a tiempo. El partido ante Rosario Central arrancó 35 minutos tarde.
La ceremonia había comenzado con una puesta en escena pensada para celebrar el estreno. Claudio Tapia, presidente de la AFA y figura estrechamente vinculada con la institución, recibió una placa en reconocimiento por la nueva iluminación del estadio.
El club había preparado una noche especial para inaugurar oficialmente las nuevas luces, con recibimiento incluido y un homenaje para Tapia. Todo parecía encaminado para que el partido ante Rosario Central comenzara con una presentación diferente y espectacular.
Las luces fueron apagadas de manera deliberada porque formaban parte del recibimiento preparado para los futbolistas. El estadio quedó a oscuras durante unos instantes, tal como estaba previsto, pero el problema apareció cuando terminó el espectáculo: los responsables intentaron volver a poner en funcionamiento el sistema y se encontraron con una falla en los tableros eléctricos. Las luces no volvieron a encenderse.
Los jugadores de ambos equipos ya estaban en cancha y el público esperaba el pitazo inicial. El árbitro y las autoridades del encuentro aguardaron mientras se intentaba solucionar el inconveniente. La demora terminó siendo de 35 minutos respecto del horario originalmente establecido.
La escena generó sorpresa y comenzó a circular rápido en redes sociales. La contradicción era demasiado evidente: el club había elegido esa noche para presentar las luces nuevas y el partido no podía comenzar por una falla de ese mismo sistema. La secuencia se volvió viral y alimentó las cargadas por la inauguración frustrada.
Las luces volvieron a funcionar después de varios minutos de espera y de trabajos para solucionar el desperfecto. El encuentro pudo comenzar, pero la inauguración quedó marcada por el apagón. La ceremonia, la placa a Claudio Tapia, el juego de luces, los equipos esperando y el estadio completamente a oscuras terminaron construyendo una escena que parecía salida de un guion de humor.
Lo que había sido planificado como una puesta en escena para celebrar la llegada de las nuevas luces terminó provocando exactamente lo contrario: una demora por falta de iluminación. El contraste fue demasiado notorio: Barracas Central había elegido esa noche para presentar su nuevo sistema lumínico y hasta había entregado una placa a Tapia, pero minutos después el partido no podía comenzar porque ese mismo sistema no respondía.
Barracas Central quería que la nueva iluminación fuera protagonista de una noche de celebración y terminó siendo noticia por un apagón que demoró el partido ante Rosario Central. La pelota finalmente rodó, pero la anécdota ya había quedado instalada: inauguraron las nuevas luces, las apagaron para el recibimiento y después no pudieron volver a prenderlas, con Claudio Tapia recibiendo una placa por la obra.
