(BUENOS AIRES).- Tomás Aranda sufrió una fractura de peroné en la pierna derecha durante el entrenamiento de Boca en Ezeiza del miércoles 26 de agosto de 2026. El futbolista será operado este jueves 27 y, mientras el club prepara el parte médico oficial, la primera estimación indica que tendrá alrededor de cinco meses de recuperación.
El parte deberá precisar el alcance de la lesión y confirmar si también existe un compromiso ligamentario. Tomás Aranda tiene 19 años y esa posibilidad modifica el análisis inicial, porque el tiempo de recuperación podría extenderse de acuerdo con la gravedad del cuadro que se determine después de la intervención. El diagnóstico definitivo quedará sujeto a los estudios y al resultado de la operación.
La fractura se produjo durante una práctica y sin contacto con otro jugador. Según informaron en Boca, el juvenil participaba de un loco, se tiró al piso, se le trabó la pierna con el césped y ese movimiento terminó provocándole la lesión en la pierna derecha. La situación generó preocupación dentro del plantel por la forma en que se produjo el golpe.
La referencia de cinco meses surge del plazo estimado para una fractura de peroné de estas características. Ese cálculo todavía no es definitivo: el diagnóstico preciso dependerá del parte médico y de la eventual confirmación de la lesión ligamentaria que habría sufrido el volante. La proyección ubica a Tomás Aranda nuevamente en competencia recién a partir de 2027, por lo que se perdería el resto de 2026.
La baja llega cuando Aranda se había convertido en una de las apariciones más importantes del fútbol argentino durante el año. El juvenil había comenzado la temporada buscando un lugar y terminó ganándose la confianza de Claudio Ubeda y luego de Rodolfo Arruabarrena hasta transformarse en una fija. La lesión interrumpe el crecimiento de un jugador que ya había dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad en Boca.
La camiseta número 10 que Aranda lleva durante este semestre refleja el lugar que había conseguido en el plantel. También es uno de los siete futbolistas de Boca que disputaron los 11 partidos del ciclo de Rodolfo Arruabarrena, una continuidad que explica el impacto deportivo de su ausencia. La baja obliga al cuerpo técnico a reorganizar una zona del equipo que tenía al juvenil como una de sus referencias.
El plantel quedó conmocionado por lo ocurrido en Boca Predio. La ausencia de Aranda no representa solamente un problema futbolístico: también afecta a un grupo que cuida y protege a los juveniles que lograron hacerse un lugar en Primera. La operación de este jueves y el parte médico oficial definirán el diagnóstico y permitirán ajustar el plazo de recuperación, con una vuelta a la competencia estimada para 2027.
