POLÍTICA

Juan Manuel Urtubey: El pueblo argentino tiene que entrar en modo resistencia

 

El exgobernador de Salta advierte que la pasividad y la dirigencia no alcanzan.

 
Juan Manuel Urtubey
Juan Manuel Urtubey

(BUENOS AIRES).- La figura de Juan Manuel Urtubey emerge con un mensaje de alto voltaje político para una oposición que busca reconfigurarse tras el avance legislativo del gobierno. Con una declaración que ya se perfila como un posible slogan, el exgobernador de Salta salió a marcar la cancha con un tono que combina la advertencia severa y la arenga ciudadana casi épica. “El pueblo argentino tiene que entrar en modo resistencia para tratar de sostener los derechos que nos quedan”, lanzó el dirigente, sintetizando en una frase su llamado a una acción popular y constante que interpele al poder de manera cotidiana y no solo cada dos años en las urnas.

El punto de partida de Urtubey es una lectura descarnada sobre el presente político, donde cada ciclo de debate parlamentario parece dejar un saldo negativo para las mayorías. Su observación no se limita a criticar lo que se perdió, sino que invita a reflexionar sobre el mecanismo que produce esas derrotas de manera recurrente. La pasividad de una sociedad que observa cómo se recortan sus garantías esperando un auxilio que no llega de sus representantes es, para Urtubey, el problema central que inmoviliza al campo popular y le impide articular una defensa efectiva de sus intereses.

El exmandatario sostiene que esperar una reacción exclusivamente desde la dirigencia política es un error estratégico que solo profundiza la desprotección ciudadana. Con una lógica dura, Urtubey advirtió sobre la ingenuidad de delegar la defensa de los intereses populares en un sistema que no está funcionando para ese fin. “Porque si estamos esperando que eso solamente lo haga el sistema político, no vamos a entender por qué cada vez nos quedamos con menos derechos”, afirmó el salteño, exponiendo una verdad incómoda para sus propios colegas dirigentes, a quienes deja en un lugar de corresponsabilidad con el estado de cosas actual por su inacción.

La consecuencia natural de esta falta de acción política efectiva es, según su análisis, un vacío de representación que se agranda con el tiempo y que aleja a la ciudadanía de las instituciones. Urtubey no solo ve un problema de gestión, sino una crisis de sentido en la política argentina que exige una refundación desde sus cimientos más básicos. “Porque entonces el gran desafío que tenemos es cómo reconstruimos representación”, declaró el exgobernador, planteando una pregunta estratégica que, en su respuesta, contiene la clave para volver a conectar a la dirigencia con una sociedad civil cada vez más desencantada y huérfana de referentes sólidos.

La respuesta: desde la gente

Ante ese enorme interrogante sobre el futuro de la representación, la respuesta de Urtubey es categórica y rompe con las recetas de construcción política tradicional, que suelen poner el acento en las alianzas partidarias y los acuerdos programáticos entre élites. “La única manera es desde la gente, por eso todo lo que venga de la gente, y en este caso la acción, en defensa de derechos me parece que es altamente posible”, aseveró el dirigente. La fuerza de esta declaración radica en depositar la esperanza de cambio en la capacidad de autoorganización social y no en los despachos del poder ni en los sellos partidarios.

Movilización para frenar el desmantelamiento

Finalmente, el llamado a entrar en “modo resistencia” se revela como la conclusión práctica de toda su argumentación, y apunta a construir un poder social que condicione la agenda gubernamental. Urtubey instala la idea de que la movilización ciudadana es la única garantía para frenar lo que considera un desmantelamiento de derechos, y la vez, el único camino posible para volver a construir una identidad política que represente genuinamente las necesidades y los deseos de las mayorías, cerrando así la grieta entre un país legal y un país real que el sistema político ya no logra representar ni defender.