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Los antecedentes de Álvaro Montero en los penales que disfruta Boca hoy en día

 

El arquero colombiano ya había sido decisivo en definiciones con Deportes Tolima y Millonarios antes de su noche consagratoria en Boca.

 
Álvaro Montero
Álvaro Montero

(BUENOS AIRES).- “Penales es tranquilidad, paciencia y tenemos una historia y esa historia muchas veces se repite”, dijo Álvaro Montero después de la clasificación. Álvaro Montero atajó dos penales para que Boca eliminara a Vélez en Córdoba y se metiera en los cuartos de final de la Copa Argentina.

El arquero de 36 años terminó en el centro de la escena después de una clasificación sufrida. Montero recibió el premio al mejor jugador del partido ante Vélez y fue felicitado por todo el plantel y por Juan Román Riquelme en el vestuario. La celebración marcó el cierre de una noche en la que respondió cuando Boca necesitaba resolver el partido desde los doce pasos.

La definición tuvo un contraste particular para Montero. El colombiano había cometido un penal a los 89 minutos, pero el remate pegó en el palo y mantuvo con vida a Boca. Después atajó dos penales en la tanda, aseguró la clasificación y transformó una acción que podía dejarlo señalado en el comienzo de su consagración.

“Después, la cuota de suerte que tenemos que tener y un arquero que en esos momentos se agranda más grande de lo que es. Pateamos bien y pasamos”, explicó Montero tras eliminar a Vélez. La frase resumió una actuación en la que combinó el trabajo previo, la tranquilidad en la definición y la capacidad para aparecer bajo presión.

El desembarco de Montero en Boca había estado acompañado por dudas. Uno de los golpes más fuertes fue la derrota 0-3 contra Riestra, cuando quedó señalado por los goles recibidos. Tampoco tuvo una noche convincente contra O’Higgins en Chile, por la Sudamericana, aunque en ese partido la definición empezó a cambiar su historia y apareció para ser determinante. Lanús fue otro de los partidos que ayudaron a modificar la percepción sobre el arquero: salvó a Boca con una atajada enorme sobre el final, cuando el encuentro todavía estaba 0-0, y minutos más tarde llegó el gol de Tomás Belmonte.

Lautaro Blanco respaldó públicamente al arquero después de la actuación ante Vélez: “Nosotros confiamos a muerte en Álvaro Montero. Es un arquero mundial. En varios partidos tuvo atajadas claves y hoy, como contra O’Higgins, se hizo grande y nos dio la ventaja de dos penales, que es muchísimo.” Montero explicó su rendimiento desde otra perspectiva: “Tiene mucho que ver el trabajo. Siempre confiamos en trabajar muy bien y, además, estamos en un club que te brinda todas las condiciones y capacidades para poder hacerlo.”

Boca arrastraba dos eliminaciones internacionales dolorosas en definiciones por penales: contra Cruzeiro en la Sudamericana 2024 y ante Alianza Lima en la Libertadores 2025. La relación del club con los especialistas desde los doce pasos también tiene antecedentes fuertes, con Óscar Córdoba, Roberto Abbondanzieri, Agustín Orion, Agustín Rossi y Sergio Romero como algunos de los arqueros que ocuparon ese lugar. La aparición de Montero ante Vélez se inscribe en esa tradición y llega después de esos golpes recientes.

El especialista que Colombia ya conocía

Deportes Tolima ya había visto a Montero convertirse en héroe en una final. En 2018, el arquero atajó dos penales contra Atlético Nacional y su equipo fue campeón. Ese antecedente mostró que su rendimiento en las tandas no era una novedad surgida en Boca.

Millonarios también disfrutó de esa especialidad cinco años después, cuando Montero volvió a jugar una final contra Nacional y tapó dos penales, esta vez a Cristian Zapata y Jarlan Barrera, para encaminar otro título. Antes del último remate, se acercó a Larry Vásquez y le dijo: “Hazlo porque no voy a tapar más ningún penalti.” Su compañero convirtió, Millonarios fue campeón y Montero acumuló cuatro penales atajados en dos finales ante el mismo rival. La clasificación ante Vélez dejó a Boca en cuartos de la Copa Argentina y abrió, para el arquero que llegó cuestionado, un nuevo capítulo en una historia que Colombia ya conocía.