(BUENOS AIRES).- “A los fines reglamentarios todo fue correcto”, concluyó Miguel Ángel Scime al analizar la acción que definió la serie. Álvaro Montero le atajó el último remate a Thiago Silvero y Boca eliminó a Vélez por 4-3 en los penales para clasificarse a los cuartos de final de la Copa Argentina. El reclamo se concentró en un posible adelantamiento del arquero colombiano y en si el disparo debía repetirse, pero el talón sobre la línea determinó que la atajada fuera válida.
El partido había terminado 0-0 durante los 90 minutos reglamentarios, por lo que la clasificación se resolvió desde los doce pasos. Álvaro Montero atajó dos penales en la tanda: primero el remate de Elías Gómez y luego el de Silvero, que fue el último y selló el 4-3. La segunda intervención convirtió al arquero en el protagonista de una definición que quedó bajo discusión.
La discusión empezó durante la transmisión de TyC Sports. Hernán Feler puso el foco en la posición de Montero y consideró que el arquero se había adelantado, mientras Ariel Senosiain planteó la necesidad de encontrar el fotograma exacto: el instante preciso en que Silvero golpeaba la pelota. La validez de la acción dependía de esa imagen y no de la impresión que dejaba la jugada a velocidad normal.
Las imágenes detenidas sumaron a distintos medios al análisis, con comparaciones de la ejecución. A simple vista, el pie derecho de Montero parecía claramente adelantado: el arquero daba un paso hacia adelante antes del remate y después volvía hacia la línea. La pregunta era si, en el momento exacto del disparo, conservaba al menos una parte de un pie sobre la línea de meta.
La regla que definió la jugada
La Regla 14 de la IFAB establece que, cuando se ejecuta un penal, el arquero debe tener al menos una parte de uno de sus pies tocando la línea de meta, alineada verticalmente con ella o por detrás. La norma no exige que los dos pies estén sobre la línea ni impide que uno quede adelantado. Por eso, la posición se considera reglamentaria si el otro pie cumple alguna de esas condiciones en el instante en que se golpea la pelota.
Miguel Ángel Scime, director del IAF, exárbitro y asesor FIFA, publicó el 3 de septiembre de 2026 un análisis en sus redes sociales. Allí escribió: “Según la Regla 14, en el momento exacto en que se golpea el balón, el arquero deberá tener: al menos una parte de uno de sus pies en contacto con la línea de meta, alineada verticalmente con ella o por detrás de esta”. También precisó: “Puede tener uno o ambos pies sobre la línea. Puede tener un pie por detrás de la línea. Puede tener el pie elevado, siempre que alguna parte esté alineada verticalmente con la línea. No puede tener ambos pies completamente adelantados respecto de la línea de meta”. Scime agregó que el arquero “deberá permanecer entre los postes, frente al ejecutor y sin tocar los postes, el travesaño ni la red para distraerlo”.
El fotograma de la ejecución mostró que el pie derecho de Montero sí estaba adelantado, pero también que el izquierdo conservaba el talón sobre la línea de meta. Ese contacto mínimo alcanzaba para cumplir la Regla 14, aunque fuera apenas y aunque la imagen general pareciera mostrar otra cosa. La jugada, ocurrida en el Kempes, no debía repetirse: el penal de Silvero fue válido.
Franco Armani ofreció un antecedente distinto en febrero de 2024, también por la Copa Argentina. El arquero de River le había atajado un penal a Excursionistas y luego reconoció que se había adelantado, en un partido sin VAR. “Cuando no hay VAR, podés robar un poquito”, dijo Armani, antes de aclarar que hablaba de “robar en el buen sentido de la palabra”. La diferencia con Montero estuvo en la evidencia: en aquel caso el adelantamiento era claro; en el de Boca, el pie derecho estaba adelante, pero el talón izquierdo seguía en contacto con la línea.
Montero había llegado a la tanda después de cometer un penal agónico sobre Simón Escobar, una infracción que podía haber eliminado a Boca. Dilan Godoy estrelló el remate en el palo y la serie siguió hasta que el colombiano volvió a intervenir ante Silvero. Álvaro Montero recibió el premio al mejor jugador del partido y fue felicitado por todo el plantel y por Juan Román Riquelme en el vestuario; su atajada cerró la clasificación de Boca a los cuartos de final.
