La llegada de Luis Suárez al Fútbol Club Barcelona en 2014 fue el inicio de una gran amistad con Lionel Messi. Asimismo, sus esposas Antonela Roccuzzo y Sofía Balbi comenzaron a pasar tiempo junta y forjaron una fuerte relación. Tanto es así que en 2017 decidieron emprender juntas y abrieron la primera franquicia de la marca de calzados Sarkany en Barcelona.
Para ello, crearon Roccbal 109 una sociedad conjunta que combina las primeras sílabas de sus apellidos y los dorsales que utilizaban sus maridos en el club culé. La apertura del local ubicado en la avenida Diagonal se realizó con bombos y platillos, con un evento que contó con la presencia de varios astros del fútbol y de Ricky Sarkany, entre otras figuras.
De hecho, el desembarco de la firma argentina en la ciudad condal tenía como objetivo ampliar su presencia en otros puntos del Viejo Continente, como Palma de Mallorca y París. Sin embargo, las cosas no salieron según lo planeado y en su primer año de actividad, el negocio de Anto y Sofi registró pérdidas por 19.228 euros.
Antonela Roccuzzo y Sofía Balbi, en números rojos
A pesar del impulso publicitario, la tienda de Antonela Roccuzzo y Sofía Balbi seguía sin repuntar en 2017. Tanto es así que en su primer ejercicio completo ingresó 244.574 euros, mientras que el pasivo aumentó a 154.040 euros.
Ante este panorama, las botineras se vieron obligadas a tomar la decisión más dolorosa: cerrar el local. De este modo, en marzo de 2019, las esposas de Messi y Suárez dieron por terminada su etapa como empresarias en el mundo del calzado.
Tan solo dos años después de la pomposa apertura, lo que era una ilusión para ambas terminó convirtiéndose en una pesadilla. De hecho, el negocio tuvo pérdidas por por más de 173.000 euros, algo imposible de sostener en el tiempo.



