(BUENOS AIRES).- Boca atraviesa su mejor momento bajo Rodolfo Arruabarrena, pero hay una decisión del entrenador que todavía no encuentra respuestas: el regreso de Sebastián Villa. Mientras el equipo consiguió regularidad, resultados importantes y acaba de clasificarse a las semifinales de la Copa Sudamericana tras eliminar a São Paulo en el Morumbí, el colombiano todavía no logró transformarse en una pieza determinante dentro del once titular. Siempre falla sostienen los hinchas de Boca.
Los números de Rodolfo Arruabarrena al frente del plantel explican por qué casi todas sus decisiones dieron resultado. El Vasco dirigió 17 partidos, con 10 victorias, seis empates y una sola derrota. En ese camino, el equipo se aseguró su lugar entre los cuatro mejores de la Copa Sudamericana y además avanzó a los cuartos de final de la Copa Argentina.
El regreso de Villa que no despega
El extremo volvió al Xeneize en el último mercado de pases después de su paso por Independiente Rivadavia, donde había sido una de las principales figuras del conjunto mendocino. Su incorporación generó expectativas por su velocidad y su capacidad para jugar en transición, pero sus primeros partidos en esta nueva etapa muestran una realidad bien diferente.
El rendimiento estadístico refleja esas dificultades. Desde su regreso, Villa disputó 15 partidos, en los que convirtió apenas un gol y aportó tres asistencias. No es un número menor: en el esquema que busca imponer el entrenador, los extremos tienen que aprovechar rápido las transiciones y tomar buenas decisiones cuando reciben metros para avanzar. El colombiano tiene la velocidad para ese escenario, pero todavía no consiguió traducirla en una influencia sostenida sobre los partidos.
Las oportunidades recientes muestran el punto de la situación. Villa tuvo una nueva chance desde el comienzo ante Central Córdoba, en un equipo alternativo, pero no logró destacarse. Después, frente a São Paulo, ingresó en el segundo tiempo, justo cuando Boca buscaba explotar los espacios que dejaba el conjunto brasileño al adelantarse en el campo. Tuvo varias oportunidades para manejarse en los contraataques, aunque sus decisiones no terminaron de convertirse en situaciones claras de gol.
Lo particular del caso es que convive con un presente colectivo en pleno ascenso. Arruabarrena apostó por los juveniles y les dio protagonismo a nombres como Jagger Herrera, Leo Flores, Gorosito y Matías Satas, mientras que Rodrigo Bacidalupe debutó en Primera. Además, Alan Velasco recuperó jerarquía y otros refuerzos, como Álvaro Montero, Leandro Lozano y Enner Valencia, encontraron rápidamente su lugar en el equipo. En ese marco, el caso de Villa queda como uno de los pocos interrogantes del plantel.
El colombiano todavía tiene margen para revertir esta imagen durante la temporada. El Xeneize afrontará una seguidilla exigente de partidos y va a necesitar alternativas para sostener el rendimiento, algo que abre la puerta a nuevos minutos. La competencia interna va a definir cuánto protagonismo tendrá de acá en adelante, en un plantel donde casi todos respondieron cuando Rodolfo Arruabarrena los puso a prueba. Villa tendrá nuevas oportunidades para demostrar por qué Boca decidió volver a incorporarlo.
