BOCA JUNIORS

Rodolfo Arruabarrena le pidió a Riquelme un volante y respondió con Galarza: «No era plan A»

 

El Vasco había pedido otro volante antes que Galarza, pero su precio frenó todo y el mercado cerró sin refuerzos en la mitad de la cancha.

 
Rodolfo Arruabarrena
Rodolfo Arruabarrena

(BUENOS AIRES).- Rodolfo Arruabarrena había puesto sobre la mesa un nombre distinto al de Matías Galarza para reforzar la mitad de la cancha de Boca: Franco Ibarra, el volante central de Rosario Central. El pedido al Consejo de Fútbol encabezado por Juan Román Riquelme llegó antes de que el club intentara por el futbolista de Talleres, aunque la operación nunca avanzó. Finalmente, el mercado cerró sin que Arruabarrena consiguiera el mediocampista que había pedido para completar su plantel. Claramente, Arruabarrena indicó que no era el plan A.

La intención del entrenador apuntaba a sumar una alternativa más para la zona de volantes después de la salida de Kevin Zenón. Arruabarrena buscaba un jugador que aportara recuperación y circulación en una posición donde quería más variantes. Ibarra, por sus características, encajaba en ese perfil y el nombre generó interés dentro del propio Consejo.

El elegido original del director técnico es un mediocampista central de 24 años, nacido en Tigre en 2001. Su trayectoria incluye pasos por Argentinos Juniors y por el fútbol de Estados Unidos y Canadá antes de regresar al fútbol argentino. Hoy pertenece a Rosario Central, donde tiene contrato vigente hasta diciembre de 2027.

Por qué Boca no fue por Ibarra

La cotización del volante terminó siendo el obstáculo principal para que Boca avanzara en esa dirección. Transfermarkt estima su valor de mercado en 6 millones de euros, mientras que Rosario Central había adquirido poco menos de 3 millones de dólares por el 50 por ciento de su pase. Ese escenario llevó a la dirigencia a descartar el pedido inicial de Arruabarrena y mirar hacia otra alternativa.

La situación contractual del jugador tampoco jugaba a favor del club de la Ribera. Ibarra se consolidó como una pieza de peso en Rosario Central y el vínculo vigente hasta diciembre de 2027 le da al club rosarino margen suficiente para negociar cualquier eventual salida. Sacarlo del Canalla, en ese contexto, implicaba una operación complicada desde el arranque.

Desde lo deportivo, en Boca lo veían como un futbolista de características compatibles con Leandro Paredes, con posibilidad de compartir la mitad de la cancha con el campeón del mundo o con Milton Delgado. El volante acumula más de un centenar de partidos oficiales en su carrera, con un gol y seis asistencias. Números que respaldaban la confianza de Arruabarrena en su nombre.

Con Ibarra descartado por su precio, la dirigencia intentó cumplir el pedido del entrenador con Matías Galarza, por quien llegó a realizar una oferta formal a Talleres. La operación tampoco llegó a buen puerto y Boca terminó cerrando el mercado sin sumar ese volante. Así quedó expuesto que Ibarra había sido el primer nombre elegido por el Vasco, aunque su cotización obligó al club a probar con una segunda opción que también se frustró.