Luego de sellar la clasificación de Boca Juniors a las semifinales de la Copa Sudamericana en el Estadio Morumbí, Rodolfo Arruabarrena protagonizó un momento repleto de mística en la conferencia de prensa. El técnico xeneize retornó al escenario paulista. Allí se coronó campeón de América en el año 2000 como futbolista bajo la conducción de Carlos Bianchi. Al ser consultado sobre sus sensaciones al pisar nuevamente el mítico escenario, el entrenador soltó una frase cargada de memoria emotiva.
Durante su contacto con los medios, el estratega analizó la renovación del estadio brasileño y deslizó un guiño directo para los fanáticos. «El túnel está cambiado, hoy no había papelitos pegados, la cantidad de gente era más o menos la misma, el campo estaba espectacular«, declaró Arruabarrena. Además, aquella mención al pasar funcionó como un homenaje a la célebre estratagema motivacional que Bianchi utilizó en los vestuarios durante la histórica final continental frente a Palmeiras.
El origen de esa mítica anécdota se remonta al día posterior a la primera final jugada en La Bombonera. El Virrey observó en la prensa una frase del DT rival, Luiz Felipe Scolari, manifestando «Ya nos sentimos campeones». Con absoluta reserva, el DT de Boca mandó a fotocopiar esa portada y le ordenó a la utilería del club pegar las impresiones en las paredes del vestuario visitante en San Pablo. Así, buscaba despertar la sed de revancha en sus dirigidos.

¿Que sucedió tras la impresión de «los papelitos»?
La jugada táctica del legendario entrenador surtió un efecto inmediato en el ánimo del plantel antes de saltar a la cancha. En aquella jornada épica que tuvo al propio Vasco como protagonista tras haber marcado dos goles en la ida, Boca igualó sin tantos durante los noventa minutos. Finalmente, terminó imponiéndose por 4-2 en la tanda de penales, conquistando la ansiada Copa Libertadores tras más de dos décadas de sequía.
A veintiséis años de aquella gesta, el actual DT boquense demostró que las enseñanzas recibidas de su mentor continúan intactas. Si bien las instalaciones del Morumbí lucen totalmente remodeladas y sin recortes en los pasillos, la mística copera volvió a manifestarse en tierras brasileñas. Por ello, el conjunto de la ribera se posiciona nuevamente entre los cuatro mejores equipos del torneo continental.
