(BUENOS AIRES).- Boca empató 2-2 ante Gimnasia de Mendoza por el Torneo Clausura y dejó escapar una victoria que tenía en sus manos. El equipo de Rodolfo Arruabarrena ganaba 2-1, pero recibió la igualdad en el minuto 93, un golpe que vuelve a exponer sus dificultades para cerrar los partidos y deja al entrenador sin margen para seguir postergando las correcciones.
El empate significó la pérdida de dos puntos importantes en la lucha por la Tabla Anual. Boca también confirmó una tendencia que complica su objetivo de pelear arriba: acumula cinco empates en ocho fechas del Clausura, una cantidad elevada para un equipo que necesita sumar de a tres con mayor regularidad.
La reacción de Boca después del 2-1 volvió a ser insuficiente. Gimnasia de Mendoza había mostrado desde el comienzo que podía generar peligro, pero el equipo no logró resolver esas señales de alerta y retrocedió durante el segundo tiempo. Esa postura terminó siendo costosa cuando el rival encontró el espacio para atacar sobre el cierre.
Las decisiones que volvieron a quedar bajo la lupa
Rodolfo Arruabarrena intentó modificar el desarrollo con los cambios, pero las decisiones terminaron debilitando la capacidad ofensiva de Boca. Alan Velasco, una de las figuras del partido, dejó la cancha y luego también salió Kevin Zenón, dos jugadores que habían sido vías importantes para generar peligro. Con esas variantes, el equipo perdió desequilibrio en un momento en el que todavía necesitaba sostener la ventaja.
Lautaro Di Lollo ingresó y Boca pasó a jugar con una línea de cinco defensores. La modificación dejó al equipo más cerca de su área y favoreció que Gimnasia buscara el empate mediante centros. La intención de proteger el resultado no alcanzó para evitar la igualdad y terminó exponiendo una dificultad que se repite: cuando el conjunto se repliega, le cuesta recuperar el control del partido.
Las oportunidades para liquidar el encuentro existieron. Después de ponerse 2-1, Boca tuvo una ocasión muy clara para marcar el tercero y también contó con un remate de Tomás Belmonte que se fue por encima del travesaño. La falta de eficacia mantuvo con vida a Gimnasia y dejó al equipo expuesto a una última jugada, que finalmente terminó en el 2-2. Alan Velasco volvió a jugar con confianza, Leonel Flores desequilibró durante buena parte del encuentro y Kevin Zenón tuvo una actuación interesante en una posición más interna.
Rodolfo Arruabarrena reconoció después del partido que lo ocurrido debía servir como enseñanza, aunque Boca viene atravesando situaciones similares. El próximo desafío será este martes, cuando recibirá a San Pablo por la ida de los cuartos de final de la Copa Sudamericana. Antes de ese compromiso, el equipo deberá corregir la pérdida de control después de ponerse en ventaja y recuperar una regularidad que la Tabla Anual le exige.
