(BUENOS AIRES).- Boca volverá a la Argentina sin conocer todavía el estadio en el que Vasco recibirá al equipo en la revancha de la semifinal de la Copa Sudamericana, prevista para el martes 20 de octubre en Brasil. Juan Román Riquelme viajó a Paraguay para participar de la reunión de la Conmebol, pero la sede del partido siguió sin definición.
La reunión se realizó este jueves en la sede de la Conmebol con representantes de los cuatro semifinalistas. Allí se trataron cuestiones operativas, organizativas y de coordinación de las series de la Sudamericana y la Libertadores. La delegación de Boca estuvo integrada por Riquelme y el secretario Ricardo Rosica, y emprendió el regreso al país sin una respuesta sobre la localía de Vasco.
El reglamento de la Conmebol exige estadios con una capacidad mínima de 30.000 espectadores desde las semifinales. São Januário, la cancha de Vasco, no alcanza ese aforo y quedó descartada como escenario para la revancha. Por ese motivo, el Maracaná apareció inicialmente como la opción elegida por el club brasileño.
Maracaná es administrado por el consorcio Fla-Flu, integrado por Flamengo y Fluminense. Vasco ya tuvo un conflicto por el uso del estadio cuando intentó trasladar allí su partido contra Vitória por la Copa de Brasil, pero recibió una negativa por el estado del campo de juego y recurrió a la Justicia sin éxito. Ese antecedente complica el pedido para recibir a Boca en la semifinal.
Flamengo y Fluminense continúan disputando la Libertadores y podrían necesitar el Maracaná durante las mismas semanas de la serie. El estado del césped también genera dudas: varios jugadores de Flamengo lo criticaron, entre ellos el ex arquero de Boca, Agustín Rossi. Además, este domingo está previsto en ese estadio un partido de la liga estadounidense de fútbol americano entre Baltimore Ravens y Dallas Cowboys, uno de los nueve encuentros internacionales programados fuera de Estados Unidos para esta temporada.
Vasco, pese a esos obstáculos, mantiene al Maracaná como su primera opción para disputar la revancha. Esa postura fue planteada durante la reunión del jueves en la sede de la Conmebol, aunque el encuentro no permitió confirmar el escenario.
La alternativa que Vasco rechaza
Nilton Santos aparece como el principal plan alternativo porque cumple con la capacidad exigida para una semifinal. El estadio pertenece a Botafogo y supera el mínimo establecido por la Conmebol, pero Vasco no quiere utilizarlo por una razón específica: su césped es sintético. Esa condición llevó al club brasileño a rechazar la opción, pese a que resolvería el problema del aforo.
Vasco también planteó la posibilidad de mudar la localía a otra ciudad si no consigue jugar en el Maracaná, aunque esa alternativa tampoco avanzó durante la reunión del jueves. La ida de la semifinal está prevista para el martes 13 de octubre en la Bombonera. La vuelta será el martes 20 en Brasil, con el estadio todavía pendiente de confirmación.
