(BUENOS AIRES).- “Acá cumplieron con la palabra, con todo lo que hablaron conmigo. En tres días se cerró todo, gracias a Dios”. La frase la soltó Marino Hinestroza cuando llegó a Vasco da Gama, un dardo hacia Boca, el club con el que tenía casi todo acordado a principio de año. Ahora el colombiano, que eligió a los brasileños por sobre el Xeneize, tendrá que verse las caras con el equipo de La Ribera en semifinales de la Copa Sudamericana, en medio de su peor momento futbolístico.
Boca clasificó tras eliminar a Sao Paulo por 2 a 1 en el global, con el triunfo 1-0 en La Bombonera y el empate 1-1 en el Morumbí. El equipo de Rodolfo Arruabarrena se cruzará con el Vasco con la ida prevista entre el 13 y el 15 de octubre en La Bombonera y la revancha entre el 20 y el 22 en Río de Janeiro, con fechas y horarios todavía a confirmar. La final del torneo se jugará en el Estadio Metropolitano de Barranquilla.
Hinestroza había anticipado antes de viajar a Brasil: “Yo siempre estuve firme en la propuesta de Boca, en irme para Boca hasta cuando llegó Vasco da Gama, que ahí ya no me tocaba mi parte”. En enero, la dirigencia xeneize había ofertado a Atlético Nacional un traspaso de 5 millones de dólares y había acuerdo por las cifras del contrato con el jugador. Las charlas, sin embargo, se volvieron largas y complicadas, con cambios de condiciones e idas y vueltas, mientras el conjunto carioca cerró la operación de manera fugaz.
La caída del pase nació en realidad en Inglaterra, con un efecto dominó. El Manchester City compró a Antoine Semenyo, del Bournemouth, por 87 millones de dólares; el club inglés salió a buscar un reemplazo y desembolsó 41 millones por Rayan, figura del Vasco. Con esa plata en la billetera, los de Río accedieron a los pedidos de Atlético Nacional y frustraron el arribo del colombiano a Argentina. Después, Hinestroza respondió con una frase reveladora a un posteo de la periodista Yoana Don: “Qué lindo hubiera sido”, escribió junto a un emoji de tristeza.
Sin goles y con el descenso al acecho
El presente del extremo de 24 años es muy flojo: en 29 partidos no convirtió goles, dio apenas una asistencia y suma apenas 918 minutos en todo el año, con la titularidad perdida. Tras la Copa del Mundo acumuló cuatro partidos consecutivos sin jugar y en la segunda parte del año apenas sumó 103 minutos, después de haber reunido 638 en el primer semestre. Su única asistencia, además, fue en Copa de Brasil contra el Paysandu, equipo de la tercera división. Nada de esto se condice con el objetivo que él mismo se puso al llegar: “poder hacer bien mi trabajo para ver si me gano el cupo al Mundial”.
La competencia en su puesto también creció. El Vasco sumó a Facundo Colidio, comprado en u$s4,5M por el 50% del pase, y recuperó al extremo Loide Augusto, que volvió de su préstamo en el Caykur Rizespor de Turquía. El conjunto carioca, que en 2026 ya pasó por Fernando Díniz y Renato Gaúcho antes de la llegada de Pedro Emanuel, está 19° en el Brasileirao y pelea por no descender. En cuartos de final, Hinestroza jugó casi la totalidad de los minutos ante Independiente Santa Fe, aunque no tuvo participación directa en ninguno de los dos goles que clasificaron a su equipo.
El cruce de octubre tendrá, entonces, un condimento extra para Boca: enfrente va a estar el futbolista que la dejó plantada con todo encaminado. Resta saber las fechas exactas de la llave, aunque ya está definido que la serie arranca en La Bombonera y que la vuelta se jugará en Brasil, con el boleto a Barranquilla en juego.
