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Ezequiel Sosa reveló la postura de Boca tras caerse el pase de Galarza: «Arruabarrena decidió»

 

Sacudón en el Xeneize

 
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(BUENOS AIRES).- Boca quedó al borde de perder uno de sus refuerzos pedidos: la negociación por Matías Galarza se complicó y el mediocampista está cada vez más cerca de seguir en Talleres. Ezequiel Sosa informó que, pese a la presión del propio futbolista para que la transferencia llegue a buen puerto, todavía no existe un acuerdo entre los clubes por los números de la operación.

La llegada de Galarza era una de las prioridades de Rodolfo Arruabarrena, quien había pedido reforzar la mitad de la cancha. El club avanzó en las conversaciones y consiguió acercarse a un entendimiento con el jugador, pero la dificultad apareció al momento de cerrar el acuerdo con Talleres: las diferencias económicas entre las instituciones persisten y, con el paso de las horas, la posibilidad de que el pase no se concrete tomó cada vez más fuerza.

El volante fue una pieza central de la negociación y manifestó su intención de ponerse la camiseta de Boca. Sin embargo, esa voluntad no alcanzó para destrabar una operación que depende exclusivamente del entendimiento entre las instituciones. Talleres mantiene su postura y el Xeneize todavía no encontró la fórmula económica que permita cerrar el traspaso.

La deuda por Pavón volvió a aparecer

A la falta de acuerdo se suma un antecedente que complicó todavía más las conversaciones. Boca y Talleres mantienen una deuda pendiente relacionada con Cristian Pavón, por el dinero que el Xeneize había adelantado en su momento ante una futura venta del delantero que finalmente no se concretó. En las últimas horas, esa cuestión reapareció en la negociación y generó una diferencia entre las partes respecto de la cotización del dólar que debe utilizarse para calcular aquel monto.

El dato que mayor preocupación genera en el plantel dirigencial es que no existe un plan alternativo en caso de que Galarza no llegue. La dirigencia concentró buena parte de sus esfuerzos en concretar al futbolista de Talleres y todavía no tendría otro nombre definido para ocupar ese lugar. Una eventual caída de la transferencia dejaría a Arruabarrena sin uno de los refuerzos que había solicitado para fortalecer el equipo.

El problema, además, es deportivo. Boca necesita sumar variantes en la mitad de la cancha y la llegada de Galarza había sido pensada precisamente para darle más alternativas al entrenador. El volante podía aportar dinámica, recorrido y presencia en una zona que necesita mayor competencia interna. Si finalmente continúa en Córdoba, el cuerpo técnico quedará sin esa incorporación que consideraba prioritaria.

La definición ahora está en manos de la dirigencia. Si Galarza sigue en Talleres, Juan Román Riquelme deberá decidir si vuelve a negociar hasta último momento o si acepta cerrar el mercado sin cumplir el pedido del entrenador. En el Xeneize esperan que todavía pueda aparecer una solución, aunque las horas pasan y la operación perdió la tranquilidad que tenía días atrás: por ahora, el mediocampista está más cerca de quedarse que de arribar a Boca.