(BUENOS AIRES).- Boca superó los 3 millones de dólares en premios por su campaña en la Copa Sudamericana 2026: la clasificación a semifinales tras eliminar a San Pablo le aseguró otros 800 mil dólares y elevó el acumulado del club a 3.100.000 dólares en lo que va del torneo. El equipo sigue sumando ingresos producto de su rendimiento internacional, tal como lo establece la Conmebol en su reparto de premios.
El pase a las semifinales llegó con un premio adicional: Boca sumó 125 mil dólares por haber ganado el partido de ida contra San Pablo. Pudo haber acumulado más dinero de no ser por el empate en el Morumbí, que no le dejó la bolsa extra que corresponde a cada victoria en la competencia.
El recorrido del Xeneize dejó premios en cada instancia superada. Primero embolsó 500 mil dólares por eliminar a O’Higgins, después 600 mil por dejar atrás a Recoleta y luego 700 mil por haber llegado hasta cuartos de final, donde lo esperaba San Pablo. Sumadas esas cifras y cada victoria conseguida en las diferentes rondas, el total asciende a 3.100.000 dólares.
Antes de la Sudamericana, Boca había participado en la Copa Libertadores, donde sumó premios por victorias pero no así por pases de ronda. El equipo fue eliminado en la fase de grupos y, por haber salido tercero en su zona, derivó a jugar la Copa Sudamericana, el torneo en el que ahora pelea por el título.
La semifinal lo cruzará con Vasco Da Gama y la serie se definirá en Río de Janeiro, aunque todavía no está estipulado el estadio en el que se disputará el encuentro. Lo que sí quedó claro es que la vuelta no podrá jugarse donde el conjunto brasileño hace habitualmente de local.
Por qué no puede ser en el Sao Januario
El Sao Januario, la cancha del Vasco, no está habilitada para este tipo de partidos por reglamentación de la Conmebol: para una semifinal del torneo, los estadios deben contar con un aforo mínimo de 30 mil personas y ese escenario tiene poco más de 20 mil. Por eso, la semifinal de vuelta —sin fecha exacta pero estimada para la semana del 21 de octubre— se jugaría en el Nilton Santos o en el Maracaná, ambos también ubicados en Río de Janeiro.
La eliminación dejó un costado polémico del lado brasileño. San Pablo se quejó del arbitraje tras quedar afuera del torneo y lo hizo saber a través de un reclamo público: «Nos perjudicaron», indicó el club en su comunicado tras la eliminación. Boca, en cambio, ya piensa en el Vasco Da Gama y en la chance de extender una racha que lo tiene como verdugo de equipos brasileños en esta edición: la semifinal es la próxima parada de una campaña que, en lo económico, ya dejó más de 3 millones de dólares en las arcas del club.
