(BUENOS AIRES).- «Fuimos perdiendo el contacto que deberíamos tener con la naturaleza», describió Carolina Prat para explicar su manera de pensar los espacios. A los 57 años, la esposa de Guillermo Andino atraviesa una etapa creativa que combina el diseño, la bio arquitectura y la difusión cultural, y que tiene en la casa que ella misma proyectó en Martínez su punto de encuentro.
La pareja se conoció en 1999 en los pasillos de Canal 9 y Guillermo Andino se casó con ella en abril de 2000. Llevan más de 25 años de matrimonio y formaron una familia con tres hijos: Sofía, Victoria y Ramón. Tras años dedicados a la crianza, Prat retomó un camino de estudio y proyectos personales que le había quedado pendiente.
La casa de Martínez, diseñada por ella misma
En distintas entrevistas, Carolina Prat contó que estaba estudiando arquitectura, una carrera que había dejado de lado para enfocarse en sus hijos. Su proyecto más personal fue su propia vivienda: la diseñó íntegramente, con materiales como madera, piedra y vidrio, sobre terrenos de Martínez. La construcción refleja su gusto por la integración con la naturaleza y está pensada para poder mantener y reciclar los espacios con el tiempo.
Dentro de la casa, su lugar favorito es el taller de pintura, donde dedica horas a la creación artística. En su Instagram también compartió diseños propios de muebles, con posteos que mostraron sillones innovadores, como modelos colgantes y mecedores. En cada pieza une funcionalidad con estética, y desde sus publicaciones adelantó que su intención es seguir diseñando objetos nuevos.
La bio arquitectura es otro de los ejes de su presente. En sus redes explica que esta disciplina busca integrar la construcción con la naturaleza, respetando el entorno y potenciando la sustentabilidad. En su visión, la conexión entre el interior y el exterior es constante, con ambientes que dialogan con el paisaje y priorizan la armonía entre el diseño y el entorno.
El interés por la historia también ocupa un lugar central en su vida pública. En sus redes sociales comparte secciones en las que relata la historia de lugares emblemáticos, y uno de sus contenidos más celebrados fue el recorrido por Villa Ocampo, la casona de Victoria Ocampo, donde narró detalles sobre la vida de la escritora y el valor cultural del espacio. Sus seguidores destacaron su manera de enseñar de forma clara y atractiva.
Mientras sus proyectos siguen creciendo, la vida familiar sigue en marcha: Sofía, la mayor, se dedica al arte y la fotografía; Victoria transita su juventud con proyectos propios; y Ramón es el menor de la casa. A los 57 años, Prat sostiene ese equilibrio entre la maternidad, el estudio y la creatividad, con la vivienda de Martínez como síntesis de todo lo que viene construyendo junto a Guillermo Andino.


