(BUENOS AIRES).- “Era la sombra del que supo ser”, dijo Daniel Hadad, quien explicó que Oscar González Oro padecía una enfermedad desde hacía mucho tiempo y murió a los 74 años. El relato describió el deterioro de su salud durante los últimos meses y una etapa prolongada de sufrimiento.
Hadad habló públicamente tras confirmarse la muerte de González Oro, su gran amigo. En diálogo con Luis Novaresio, se mostró conmovido por la partida y describió lo que había percibido en sus últimos contactos: “Oscar estaba sufriendo. Padecía una enfermedad desde hace mucho tiempo. En nuestros últimos diálogos por teléfono me era difícil escucharlo, era una sombra del gran Oscar que fue”. La declaración dejó en claro que el deterioro no correspondía a un episodio reciente.
El período más duro que Hadad describió comenzó en enero y se extendió hasta el momento de la muerte. “Oscar estaba sufriendo. Padecía una enfermedad desde hace mucho tiempo. Desde enero hasta hoy fue una larga agonía”, afirmó. La referencia ubicó en esos meses la etapa más crítica de la salud del locutor y explicó por qué su amigo habló de un proceso prolongado.
La última vez que Hadad vio a González Oro fue en enero. El encuentro le hizo sentir que podía ser el inicio de la despedida, según contó: “Fue en enero. Había bajado mucho de peso, ya le costaba caminar y desde entonces hasta hoy fue una larga agonía. En el último tiempo no quería que lo viéramos cómo estaba y solo hablábamos por teléfono”.
El relato de Hadad también precisó cómo mantuvieron el vínculo durante los últimos meses. González Oro no quería que sus allegados lo vieran en ese estado y prefería hablar por teléfono. Esa modalidad fue la forma principal de contacto entre ambos desde el último encuentro presencial.
El recuerdo de Hadad también incluyó la dimensión personal de su vínculo con el locutor. Lo definió como “un tipo querible, un caballero e incondicional”. Además, lo recordó como un hombre divertido, histriónico y amigo de sus amigos, por fuera de la imagen pública que había construido durante su trayectoria.
Hadad también valoró su recorrido profesional. Lo calificó como una “bestia radial” y lo describió como un pionero que supo marcar un antes y un después. Para el comunicador, González Oro fue además un profesional muy difícil de olvidar.
El vínculo entre ambos también estuvo ligado al crecimiento de la carrera del locutor. Hadad fue, en gran medida, responsable de que su carrera en los medios explotara, un antecedente que profundizó el peso de sus palabras tras la muerte. Su testimonio reunió el recuerdo del amigo, la descripción de la enfermedad y el reconocimiento a una trayectoria construida durante años.
La muerte de Oscar González Oro se confirmó el 25 de septiembre de 2026. Ese mismo día, Hadad habló sobre el deterioro que había atravesado su amigo y reconstruyó los últimos meses de una relación marcada por el contacto telefónico y la preocupación por su estado.
