ESPECTÁCULO

Graciela Alfano habló sobre los hombres de su vida: “Ninguno se tomó el trabajo de…”

 

Sorpresiva confesión

 
Graciela Alfano
Graciela Alfano

(BUENOS AIRES).- «Ninguno se tomó el trabajo de entrar a la persona y amarla por cómo era». La conclusión es de Graciela Alfano, que repasó la historia de los hombres de su vida —dos matrimonios y una relación de nueve años— en una entrevista con Revista Pronto publicada este domingo 20 de septiembre. Su balance, dicho sin dramatismo: ninguno llegó a conocerla de verdad.

«De hecho creo que ninguno se enamoró realmente de mí, ninguno me amó como muchos hombres aman a algunas mujeres. Se enamoraron tal vez de una imagen, de una idealización de una persona, pero ninguno se tomó el trabajo de entrar a la persona y amarla por cómo era», dijo la vedette. Para ella, cada pareja se prendó de una versión distinta: la Miss Belleza Internacional, la hija del presidente de Racing, la figura pública. «¿Y yo puedo señalar a alguien por idealizar? Si yo también idealicé, cosas distintas», reconoció.

El punto de partida, cuenta Graciela Alfano, es una infancia marcada por la ruptura. «Mi papá biológico se suicidó cuando tenía 12 años, además tenía otra familia en otro lado. Mi mamá también tenía otro novio», relató. Hoy puede nombrar esa historia sin dolor: «Gracias a esa disfuncionalidad soy quien soy. No tendría la sabiduría que tengo ni podría empatizar con alguien que pasa por algo parecido».

Graciela Alfano en la tapa de Pronto de septiembre

Ese trasfondo pesó en sus primeras decisiones. Su casamiento con Andrés Ruskowski, con quien tuvo a su hijo mayor, Nicolás, fue según ella una fuga y no una elección por amor: «Me quise ir de mi casa, que era una familia disfuncional. Pero eso iba al fracaso porque no me movía el amor, sino que quería huir». El vínculo terminó con una infidelidad: «Me metieron los cuernos, me dejaron sola». Y agrega un dato más: «Incluso tuvo otra familia y mi hijo Nicolás después se terminó conectando».

Quique Capozzolo y las desapariciones

Su segundo marido fue Enrique Capozzolo, conocido como Quique, un chico del interior de familia adinerada que rondaba a su padre por interés en la política del fútbol. «Se enamora de mí y yo me enamoro de él», recordó. Con él tuvo dos hijos más y crió a los tres prácticamente sola: «Él viajaba, no sabía adónde, desaparecía durante meses». «Había datos de que habían estado mujeres en mi propia casa», afirmó, y contó que fue Lucho Avilés quien le dio una pista al aire: «Acá al lado de mi oficina hay un Carlos Gómez que es igual al marido de Graciela«.

Graciuela con Andrés Ruskowski , con quien tuvo a su hijo Nicolás

El divorcio llegó recién cuando apareció Matías Alé. «A él le agarra un ataque y me pide el divorcio», contó Alfano, que quedó señalada como culpable por infidelidad aunque, según dijo, hacía 7 años que no estaba con Capozzolo y él tenía novia. Con Alé, la relación duró nueve años, más que sus matrimonios, y también terminó con cuernos, admite entre risas. «Para mí representó tener 25 años menos, esa adolescencia que no tuve. De chiquita tuve que hacerme cargo de mi mamá, de las emociones de todos. Fueron como unas vacaciones», explicó. La anécdota de la primera salida con la familia de Alé quedó en su memoria: la madre, arrodillada frente a la lápida de su marido, le decía «Juan, te la traje».

Alfano, que está en la tapa de septiembre de Pronto, resume su historia con una reflexión sobre la belleza: «No se puede ser la Venus de la Argentina y tener un matrimonio exitoso». Tanto poder sintió que se lo dijo a Carlos Menem en su cara: «Mirá que vos sos presidente hace dos minutos, yo soy Graciela Alfano hace 20 años». Lo que quedó de todo, asegura, son sus hijos y sus nietos Nina, Cata y Maia: «Sí que valió la pena».