(BUENOS AIRES).- «River llega y no lastima, le llegan y le lastiman fácil», dijo Hernán Castillo. Hernán Castillo marcó que River convirtió un solo gol en 9 o 10 situaciones de gol en el partido analizado y señaló fallas puntuales en los goles recibidos, en la definición y en las variantes que intentó el equipo. El diagnóstico combinó la baja eficacia ofensiva con errores individuales que, a su entender, tuvieron un costo directo en el marcador.
Hernán Castillo ubicó dos de esas fallas en la jugada del primer gol y otra en la del segundo. «Hay errores individuales muy fuertes, el de Martínez Cuarty y Beltrán en el primero, el de Vera en el segundo, los paga muy caros», explicó. Para el analista, esas acciones defensivas puntuales tuvieron una incidencia determinante en las conquistas recibidas por River.
La definición apareció como el segundo bloque de errores señalados por Hernán Castillo. «Hay errores individuales muy fuertes en la definición, Driuzzi dos o tres veces, Correa una vez, Beltrán otra vez con el cabezazo», sostuvo. La lista incluyó dos o tres acciones de Driuzzi, una de Correa y otra de Beltrán, esta última con un cabezazo. El análisis ubicó así problemas tanto en los goles recibidos como en las oportunidades propias.
El rendimiento ofensivo quedó cuantificado en la relación entre las ocasiones y los goles. «en este partido no fue tan efectivo no fue efectivo, hizo un solo gol en 9 o 10 situaciones de gol creadas«, afirmó Hernán Castillo. La cifra de conversiones contrastó con el volumen de situaciones que el propio analista atribuyó a River y fue la base de su crítica a la falta de efectividad. Castillo también resumió el funcionamiento con una frase: «River llega y no lastima, le llegan y le lastiman fácil. Y así es muy difícil, muy difícil.»
Los partidos anteriores con Poncio sirvieron para marcar una diferencia en el análisis de Hernán Castillo. «Ya en los partidos que ganó con Poncio le habían llegado, pero River había sido más efectivo», explicó. El punto no fue que River no recibiera llegadas en esos encuentros, sino que había respondido con una eficacia mayor. En el partido analizado, esa efectividad no apareció.
Las variantes del equipo ocuparon otro lugar central en la lectura de Hernán Castillo. «cuando el equipo tiene un problema la solución tiene que venir desde las variantes que vos ensayás y si las variantes que vos ensayás no son las adecuadas el equipo no reacciona», sostuvo. La evaluación vinculó la capacidad de reacción de River con la elección de esas modificaciones y planteó que el problema no se resuelve si las alternativas no resultan adecuadas. Castillo completó esa idea con otra observación: «y vos decís che, te faltó alta, acá te falta algo acá te está faltando algo».
La conclusión de Hernán Castillo no fue que River mereciera perder, pese a la enumeración de errores. «Por eso tengo contradicciones, porque creo a la vez que con eso, así y todo, no mereció ni de casualidad perder y para mí mereció hasta ganarlo el partido.» El analista sostuvo de ese modo que los fallos individuales, la falta de precisión y las variantes discutidas convivieron con una producción suficiente para evitar la derrota. Su balance final fue que River pagó caros sus errores, aunque las situaciones generadas alcanzaron, para él, para merecer un resultado mejor.
