(BUENOS AIRES).- «A partir de esta temporada yo tomé la decisión sana de no mirarlo más», confesó Jorge Rial al hablar de Gran Hermano Generación Dorada, la edición que llegó a su fin tras muchas críticas y polémicas. El periodista hizo ese comentario en una conversación con Viviana Canosa en el programa «Carnaval», donde repassó el presente del reality y los números de audiencia que dejó la final.
Rial explicó que se alejó del programa por una razón puntual: no quería seguir respondiendo preguntas sobre la labor de Santiago del Moro al frente del ciclo. «Porque todo el mundo venía a preguntarme a mí para que yo contestara sobre cómo conducía Santiago del Moro. Y la verdad es que cada uno conduce a su estilo. Entonces no lo miro más para no meter la pata», sostuvo el conductor.
La lectura sobre el rating
Sobre la audiencia, Jorge Rial apeló a la comparación histórica: la diferencia entre el rating de referencia del ciclo y el de su despedida. «Hoy vi un tweet que bueno, era cierto, 50 puntos en el 2007 y 7 puntos el martes (estaba el partido de Boca)», contó en «Carnaval».
El dato que citó el conductor resume la caída: en 2007 el programa había alcanzado los 50 puntos de rating, mientras que la final de esta edición se quedó en 7 puntos el martes. A ese número, según el tuit que Rial tomó como referencia, hay que sumarle un factor puntual: la final se emitió en simultáneo con un partido de Boca, que se llevó parte de la audiencia del prime time.
«¡Hay una pequeña diferencia! Es todo lo que voy a decir», remató Rial sobre la brecha entre ambas mediciones, sin ampliar más el análisis. La frase cerró su intervención sobre el tema y dejó en claro que prefirió la ironía al diagnóstico extenso sobre el presente del reality.
El cierre de una edición cuestionada
La reflexión de Rial llegó justo después de que la edición cerrara su ciclo, marcada durante toda su emisión por cuestionamientos del público y de la prensa especializada. La conversación con Canosa fue su primera evaluación pública sobre el desempeño de un formato que supo marcar épocas en la televisión argentina.
Gran Hermano Generación Dorada quedó así despedida con un doble contraste: el de una conducción que generó preguntas constantes hacia Rial a lo largo de la temporada, y el de una audiencia que quedó lejos de los registros históricos del ciclo, incluso con el atenuante del partido de Boca. El periodista, por su parte, ratificó su postura de espectador ausente, tomada al inicio de esta temporada y mantenida hasta la final.
