(BUENOS AIRES).- “Mi hijo ‘el hippie’, como le digo yo”, contó Julián Weich al referirse a Jerónimo. Julián Weich explicó que su hijo dejó las comodidades de la casa paterna, se fue a vivir a la calle y hoy está instalado en el norte argentino, donde participa de proyectos sustentables y se dedica a la construcción de casas sustentables.
Jerónimo es uno de los cuatro hijos que Julián Weich tiene con Valeria Wainer. Fue el único del clan que tomó esa decisión cuando tenía 19 años, en el marco de una búsqueda de conocimiento personal que lo llevó a apartarse de la vida que llevaba en su casa y a elegir una existencia despojada.
El viaje de Jerónimo comenzó en Bolivia y continuó por distintos países de Sudamérica hasta llegar a México. Julián Weich contó que el recorrido duró un año y medio, que su hijo se trasladaba como mochilero y que buscaba conocer nuevas experiencias. “Estuvo un año y medio de mochilero y cada tanto avisaba que estaba vivo”, recordó el conductor.

Del viaje a los proyectos sustentables
Jerónimo quedó instalado desde hace un tiempo en el norte de Argentina. Allí participa de proyectos sustentables destinados a ayudar a la población que más lo necesita y encontró una actividad vinculada con la construcción de viviendas que buscan reducir el impacto sobre el ambiente.
La construcción de casas sustentables utiliza materiales y técnicas que buscan reducir el consumo de energía y aprovechar los recursos naturales disponibles. También incorpora sistemas de energía renovable, aislamiento térmico y mecanismos eficientes para la gestión del agua.
Julián Weich contó detalles de ese proceso durante su última visita al programa PH. El recorrido de su hijo incluyó una etapa de vida nómade, con permanencias en distintos países de la región, y luego una vuelta al país, donde continuó con proyectos vinculados al voluntariado y al cuidado del ambiente.
Momo fue visto hace unos años en las calles de Buenos Aires mientras se ganaba la vida haciendo malabares. Después de vivir un tiempo en el extranjero, el joven regresó al país y comenzó a realizar voluntariados; además, participa de jornadas para concientizar sobre la agroecología y otras actividades relacionadas con la defensa del medio ambiente.
