(BUENOS AIRES).- «Yo tengo mi propia experiencia, y por miedo no lo hablo, ni en terapia lo puedo hablar, del miedo que genera». La confesión de Luli González seprodujo al aire, con la voz quebrada, en pleno Ni Una Menos y con una marcha multitudinaria de por medio. La creadora de contenido reveló que ella misma es víctima de una historia de violencia de la cual, hasta ese momento, no había podido hablar públicamente.
Luli González protagonizó uno de los momentos más crudos del streaming reciente. Mientras en el programa se abordaban casos de violencia y se escuchaba a familiares de víctimas, la joven no pudo contener las lágrimas. Tras tomarse unos segundos para respirar, transformó su dolor en un mensaje de concientización para su audiencia.
El detonante de la confesión fue haber escuchado minutos antes el testimonio de la hermana de una víctima. «El miedo de hablar es terrible. Por eso cuando recién la veo a la hermana y digo: qué valentía sentarte acá y hablar por tu hermana que ya no puede», concluyó la streamer. Su descargo se dio en una emisión en la que además se difundieron otros testimonios vinculados a femicidios, como el de la madre de Federico Aramburú y el del hijo del femicida de Merlo.
La influencer hizo hincapié en la importancia de romper el silencio y apoyarse en los vínculos cercanos. «Me parece importantísimo hablarlo con tus amigos, con tus amigas, con tus papás, con tu familia… porque una se siente sola y no saben lo que cambia sentirse acompañada, sentirse escuchada», remarcó. En esa línea, destacó cómo la visibilización social de los últimos años la ayudó a procesar su propio trauma: «Gracias a que se empezó a hablar todo esto, yo en 2018 pude empezar a entender cosas que me habían pasado, situaciones que yo creo que muchísimas mujeres lamentablemente vivieron».
El miedo en la vida cotidiana
Uno de los pasajes más duros del relato fue cuando Luli González contó cómo ese trauma le arrebató la tranquilidad en su día a día. «Realmente una ya no vive tranquila en ningún momento, y lo vivo en carne propia. Yo cruzo la calle y tengo miedo de la persona que está caminando enfrente mío. Estaciono el auto en un semáforo y la gente que va cruzando… es horrible vivir de esta manera», describió. Ese terror se traslada también al cuidado de su hermana menor: «Tiene 16 años y también lo mismo, del ‘cuidate’, de pasar la ubicación. Cada vez que sale me tiene que estar avisando».
Antes de cerrar su descargo, la streamer interpeló directamente a los hombres que la estaban escuchando. «Si sos un chabón, y sos consciente, pero realmente consciente, agarrá a tus amigos y charlalo, por favor. Porque no saben, lo que hace uno le arruina la vida a una y te arruina todo tipo de momento», sostuvo. Además, señaló que en su círculo íntimo conoce «un montón de casos» similares.
