(BUENOS AIRES).- “Intenté hacer ese contenido como para estar a la moda y que me siga yendo bien en números. Fueron meses de estar haciendo eso y me daba cuenta que no lo estaba disfrutando”, dijo Luli González, al reconocer que buscó imitar videos solidarios para sostener el rendimiento de su canal. El fragmento de una entrevista reciente se viralizó días después de su publicación y dividió a los usuarios de X e Instagram. La youtuber forma parte del equipo de Tapados de laburo, ciclo de Paula Chávez en Olga, y tiene más de 1 millón de suscriptores en YouTube.
La entrevista fue realizada por el canal de YouTube Influencers al descubierto. Luli González ubicó el inicio de esa etapa en 2021: “En 2021 no le estaba yendo bien a mis videos. Fue una época en que se puso de moda Mr Beast”. La creadora vinculó ese momento con el crecimiento de un formato basado en videos de alto presupuesto y acciones filantrópicas. “De repente se empezaron a poner de moda ese contenido con mucho presupuesto”, explicó.
La estrategia que intentó seguir estuvo relacionada con el estilo de Mr Beast. El objetivo, según contó, era producir materiales similares para mantenerse vigente y mejorar los números, aunque después de varios meses entendió que estaba haciendo un contenido que no disfrutaba.
Luli González recordó una Navidad en la que llevó esa idea a su propio barrio. “Una vez para navidad me fui a mi barrio, a Lugano, y compré muchísimos regalos y era tipo regalárselos a los niñitos de la calle”, relató. También contó que había registrado la situación con la intención de convertirla en un video y que, en ese momento, pensó: “Me acuerdo que grabé todo. Dije ‘la rompí, soy Mr. Beast, lo di todo’”.
La llegada a la casa de su abuela expuso el problema: la cámara no había guardado las imágenes de la entrega de regalos. “Llego a la casa de mi abuela, me pongo a ver la cámara, no había ningún vídeo. Fue terrible, me gasté un montón de guita”, contó. La frustración aumentó porque el material que había planeado publicar no existía y la acción solidaria no podía convertirse en el video que esperaba.
El episodio terminó generando otro registro, esta vez improvisado. “Me puse re a llorar y mi prima me empezó a grabar. Le fue re bien a ese video”, dijo Luli González. Después explicó que esa filmación se transformó en un vlog sobre su mal momento y que la experiencia la llevó a abandonar el contenido forzado: “Y ahí fue como, bueno, listo, nada Vuelven los vlogs Y que le vaya como le tenga que ir La volví a pasar bien haciendo videos Y le empezó a ir mejor Y me quedó como el mensaje este de Estás frustrada o lo que sea Pero haz lo que te gusta”.
Las críticas y las defensas en redes
El fragmento generó cuestionamientos por el vínculo entre la ayuda a los chicos y la búsqueda de rendimiento en redes. “Querer hacer plata con la necesidad del otro no está para nada bueno”, escribió un usuario en X, mientras que otra usuaria sostuvo: “Cualquiera dice ‘bueno no importa , esos niños están felices y me siento bien con eso» cumplí la misión …..’ Pero no! Ella se puso a llorar porque no podía alardear”.
Otros usuarios defendieron la decisión de Luli González de dejar ese formato y remarcaron que los chicos recibieron juguetes. “Al final entendió que forzar ese contenido no era lo suyo y no lo estaba disfrutando. Bien real”, expresó uno de ellos. La discusión quedó dividida entre quienes cuestionaron que la ayuda estuviera ligada a la exposición y quienes valoraron el resultado concreto de aquella Navidad.
