(BUENOS AIRES).- «River es un gran club, pero hay gente allí que no está a la altura». Con esta frase arrancó su ciclo en Brasil Matías Viña, quien en su presentación como nuevo jugador de Cruzeiro dejó planteada una crítica dura al manejo interno que rodeó su salida de River. El lateral izquierdo uruguayo de 28 años fue presentado este martes en Belo Horizonte, adonde llegó cedido a préstamo por Flamengo.
El descargo vino en conferencia de prensa y no tuvo filtro: «Nadie me informó de la situación. Me pusieron obstáculos para impedir mi salida. Estaba dispuesto a rescindir el contrato para regresar a Brasil. También quiero agradecer a Flamengo, porque siempre estuvieron disponibles para resolver la situación que estaba viviendo allí. River Plate no aceptó muchas cosas, no estaban de acuerdo con Flamengo. Se resolvió el último día del mercado de fichajes», contó el defensor. La operación se cerró recién en el último día del libro de pases y Flamengo cobró u$s500.000 por cederlo.
Viña aclaró que su crítica no apunta a la institución sino a las personas que manejan el club. «River es un gran club, pero tiene gente que trabaja dentro, la dirigencia, que no está a la altura del nivel de institución que están manejando», sostuvo. Y agregó: «River es un club grande y no merece las cosas que están pasando y que está haciendo la directiva».
El uruguayo explicó qué le habría bastado para irse en buenos términos. «Tenía contrato con River hasta fin de año. Podrían haberme dicho simplemente: ‘No te vamos a comprar, porque hay una obligación si alcanzás el 50% del tiempo de juego’. Lo habría entendido, habría buscado una solución para irme amistosamente y no me habría quedado dos meses como me trataron», explicó. «Era solo decirme eso y yo iba a entender y tratar de buscar una solución para salir de buena forma y no quedarme dos meses como me trataron en una situación muy mala», sumó.
Los números de Viña en River
Viña había llegado a Núñez en enero de 2026, como el tercero de los refuerzos del mercado de pases de la mano de Marcelo Gallardo, en una operativa que incluyó también a Aníbal Moreno y a Fausto Vera. Firmó a préstamo por un año, con obligación de compra en caso de cumplir objetivos, pero estuvo apenas seis meses. Jugó 14 partidos sin goles ni asistencias. Su mejor noche fue en las semifinales del Apertura contra Rosario Central, cuando fue titular por Marcos Acuña, anuló a Ángel Di María en el Monumental y River consiguió el pase a la final. También quedó una curiosidad: ante Carabobo se puso los guantes tras la expulsión de Santiago Beltrán.
Su presente deportivo quedó marcado por la inactividad. Fue parte de la selección uruguaya que dirigió Marcelo Bielsa en el último Mundial, pero disputó apenas la mitad del primer partido, contra Arabia Saudita, y desde entonces acumuló 92 días sin jugar un partido oficial por estar apartado en River. Una lesión lo dejó además fuera de la final ante Belgrano y de los últimos dos encuentros de la fase de grupos de la Copa Sudamericana. Con su salida, que siguió a la de Fabricio Bustos, se fue el último de los 14 futbolistas borrados que estaban relegados en el predio de Cantilo.
Pese a la bronca, Viña se acordó de agradecer. «Quiero agradecer a la hinchada de River y al club, pero la discusión mía fue un tema de contrato. Siempre fui profesional, hasta jugué de golero, siempre que el equipo me precisó estuve a disposición», expresó. En Cruzeiro, su primer desafío será ganarse la titularidad en el lateral izquierdo frente a Gabriel Rojas, ex Racing.
