(BUENOS AIRES).- “Siempre jugué de nueve yo. Estos dicen que no juego de nueve. Todo mi carrera jugué de nueve. Dicen boludeces. Cuando quiere entrar, entra, y cuando no, no.” Miguel Merentiel había defendido así su lugar como referencia ofensiva y su preferencia por jugar de nueve. En la noche del 8 de septiembre de 2026, el delantero volvió a responder en la cancha: Miguel Merentiel marcó el 1-0 para Boca ante San Pablo, por la ida de los cuartos de final de la Copa Sudamericana, en la Bombonera.
El gol nació por la izquierda, con Lautaro Blanco como iniciador de la jugada. El jugador metió un centro preciso hacia el área y Miguel Merentiel recibió con la intención de resolverla con un recurso que ya forma parte de su repertorio: intentó picarla por encima del arquero. El remate fue tapado, pero la pelota quedó viva; el uruguayo siguió la acción, atacó el rebote y convirtió.
La definición tuvo dos tiempos: primer intento, atajada; segundo intento, gol. Merentiel celebró con todo su repertorio y sumó una mirada desafiante hacia el público visitante. Esa reacción pudo estar vinculada con su pasado en Palmeiras, una referencia que apareció alrededor de su festejo en la noche de Copa.
Rodolfo Arruabarrena decidió sostenerlo como referencia central del ataque, una determinación que le permitió recuperar confianza y volver a encontrar el gol. Merentiel quedó prácticamente solo para ese puesto por la lesión de Adam Bareiro, la salida de Edinson Cavani y la decisión del entrenador de no contar con Milton Giménez. En ese escenario, la continuidad en el centro del ataque le dio una responsabilidad que empezó a asumir con resultados.
La racha ya había mostrado señales antes del cruce con San Pablo. Merentiel convirtió en tres partidos consecutivos: Platense, Recoleta y Racing. Después llegaron dos encuentros sin anotar, ante Lanús y Vélez, pero volvió a marcar en una instancia de peso y alcanzó cuatro goles en los últimos seis partidos.
El delantero también llegó al partido después de haber atravesado un cuadro febril en los días previos. Esa situación no le impidió participar del encuentro, aunque dejó la cancha a los 22 minutos del segundo tiempo. Sebastián Villa ingresó en su lugar cuando Merentiel ya había cumplido con la tarea principal.
La discusión sobre si podía jugar como único nueve parece haber quedado atrás. Arruabarrena lo necesitó en esa función, Merentiel aceptó el desafío y, después de un período de adaptación, empezó a demostrar que puede ser decisivo desde el centro del ataque. El 1-0 ante San Pablo volvió a mostrarlo: incluso cuando la primera definición no entra, permanece en la jugada, insiste y aprovecha la siguiente oportunidad. Boca ganó la ida de los cuartos de final de la Copa Sudamericana con otra respuesta de su nueve.
