(BUENOS AIRES).- «Siempre quise ser actor y me costaba, hacía castings y no quedaba porque no era el más hermoso. Tampoco sé si era un tremendo actor», contó Nacho Elizalde, que hoy es una de las caras más conocidas del streaming argentino. El conductor, que dejó Luzu TV hace unos años y actualmente está al frente de su propio programa, Tapados de Laburo, en el canal de streaming OLGA, construyó su camino desde un sueño inicial que nada tenía que ver con los micrófonos: la actuación.
Ese camino empezó temprano. Elizalde estudió teatro durante siete años, primero con Nora Moseinco y después con Paula Grinszpan, mientras iba a un colegio de San Isidro de doble escolaridad, de un solo sexo y de ir a misa. «Mi colegio era el más jipón, más artista, más ese palo. Salieron muchos artistas, muchos músicos, profesores», recordó sobre esa etapa.
Antes de vivir del espectáculo, Nacho Elizalde probó otros rumbos. Trabajaba en Falabella y a los 21 años le ofrecieron un puesto de comprador con buen sueldo y viajes, que rechazó para dedicarse a lo suyo. Después consiguió trabajo en producción en MTV, de 9 a 18, y a la salida filmaba hasta las dos de la mañana sketches para YouTube con sus mejores amigos en un canal llamado Fat Funny Brown. La apuesta era tan fuerte que renunció a la multinacional para laburar part time en una agencia de publicidad, pese a que sus padres le repetían: «¿Estás seguro que querés dejar MTV? Sueldo en multinacional, laburo estable, quedate».
La bisagra llegó con una agencia propia. Elizalde armó Hacemos Stories, dedicada a hacer historias para marcas, y ahí conoció a Nico Occhiato, que era embajador de una de esas marcas. En la pandemia, Occhiato le propuso hacer algo disruptivo en YouTube y así nació Nadie dice nada, en principio con Elizalde como productor y sin pensarse frente a cámara. Pasó al aire cuando Occhiato se fue de vacaciones y le dijo que iba a buscar un reemplazo, pero sentía que podía estar él. «Ahí entré y bueno, no me fui más», contó.
La exposición le llegó grande, algo que él valora. «Yo tengo 36, y esto me agarró a los 32, 33, ya más grande; no es que me agarra a los 20, todo loquito», dijo. No fue sencillo: reconoció que le empezó a agarrar ansiedad cuando sus historias de Instagram pasaron de 70 vistas a 3000, y decidió arrancar terapia de manera preventiva. «Fui pillo, precavido: en vez de arrancar terapia cuando estuviera golpeado, abrí el paracaídas de antemano», explicó.
Esa inquietud que lo llevó al teatro se expandió a otros frentes. La Fiesta Polenta, el ciclo que organiza con su socia Maru desde 2019, hoy recorre el mundo con fechas en Madrid, México, Miami y Nueva York, y emplea a 60 personas. Además tiene Tranca, su marca de ropa con local en Palermo, y Jueves, su marca de sandwiches de miga. Todo con una administración que él mismo describe como de caprichos: «Si no lo hago ahora, ¿cuándo lo hago?».
Del teatro a OLGA
Aquel chico que hacía castings y no quedaba terminó encontrando su lugar frente a cámara, aunque por un camino inesperado. Tras varios años en Luzu TV, donde Nadie dice nada se convirtió en su programa insignia, Elizalde dejó el canal y hoy conduce Tapados de Laburo en OLGA, con proyectos propios y 450 mil seguidores en Instagram que le dan aire para elegir qué publicitar: rechaza casinos online porque no le parecen éticos y también dijo que no a tratamientos de skin care que no consume. En la agenda musical, la Fiesta Polenta sigue sumando destinos, con fechas previstas en Madrid, en distintos formatos en marzo y una parada en Nueva York el 26 de abril.
