(BUENOS AIRES).- “Es absurdo ganar plata subiendo una historia a Instagram mientras hay gente que no tiene para comer”. La frase es de Nacho Elizalde, conductor de Tapados de laburo en el canal OLGA, que reflexionó sobre el dinero que genera su actividad en redes sociales. El conductor, de 37 años, tiene 450.000 seguidores en Instagram y reconoció que esas ganancias le dan “un poco de vergüenza por momentos”.
Elizalde explicó que cobra montos que le parecen desproporcionados por publicar contenido comercial. “Es absurdo lo que se cobra por subir historias, no tiene sentido. Hasta me da un poco de vergüenza por momentos… El país está en la B, hay gente que no tiene para comer, y uno sube una historia y gana plata”, señaló. Al mismo tiempo, aclaró que no se identifica con la etiqueta que le suele asignar la industria: “Digo que no soy un influencer. En consecuencia de lo que hago, soy influencer”.
Esa plata, contó Nacho Elizalde, no se la queda: la reinvierte en sus emprendimientos y en generar empleo. “Todo eso trato de invertirlo, porque es guita que, para mí, es un extra. Darle laburo a gente: en Polenta que hay 60, en Tranca seremos 10 personas trabajando, en Jueves, que son los sanguchitos, más personas”, detalló. Se refiere a la Fiesta Polenta, su marca de ropa Tranca y su línea de sandwiches de miga Jueves, tres frentes que administra él mismo.
Casinos online y skin care: lo que no negocia
La selección de publicidad también tiene límites éticos para el conductor. “No me paran de ofrecer casinos online. Pero ahí no transé, aunque me ofrezcan guita: no me parece ético”, afirmó. Su argumento es que parte de su audiencia no tiene dinero de sobra y estaría incentivando a que apueste. Tampoco aceptó promocionar tratamientos de skincare, pese a ofrecimientos jugosos: “Trato de no vender algo que no consuma, que no me representa”.
Con Tranca, en cambio, se puso al hombro el proyecto: abrió un local en Palermo, aunque la inversión todavía no se recuperó. “Invertí mucha plata en el local, en la ropa: todavía no la recuperé, y en el corto plazo no la voy a recuperar. Pero creo que en el futuro, sí”, dijo, y agregó que quiere instalar Tranca como una marca importante. La línea nació con una cápsula de 30 remeras y 20 buzos que se agotó gracias a la exposición del programa. Sobre las métricas de las redes, Elizalde admitió que la exposición también le pasa factura: “Cuando me bajan los números me preocupo y me angustio. Está mal, pero me pasa”.
