ESPECTÁCULO

Cómo es la huerta en la lujosa casa de Natalia Oreiro en San Isidro: árboles frutales, flores y mucho verde

 

El refugio verde donde la actriz cultiva limones y peras para sus recetas caseras

 
Natalia Oreiro
Natalia Oreiro

(BUENOS AIRES).- La huerta y el jardín de Natalia Oreiro, ubicados en su casa de San Isidro, están diseñados como un auténtico santuario natural con estética rústica y mediterránea. El espacio de la actriz y cantante prioriza el cultivo orgánico y la desconexión total, con la huerta integrada de forma armónica dentro de un paisajismo señorial. Lejos de la estética de ciudad, el predio funciona como un refugio verde que combina producción propia y descanso.

El gran orgullo de Oreiro dentro de la huerta es un limonero de copa abundante, siempre repleto de frutos. La actriz suele recolectar los cítricos de forma artesanal, usando canastos de mimbre, en una tarea que ella misma hace a mano sin intermediarios. Esos limones no terminan en un mueble: son la materia prima de las comidas de la casa.

Los cítricos cosechados tienen un destino claro en la rutina familiar. Natalia Oreiro los usa para cocinar recetas caseras en su cocina de campo, uno de los espacios más característicos de la vivienda que comparte con Ricardo Mollo. La huerta, en ese sentido, no es decorativa: alimenta directamente la mesa del hogar.

Además del limonero, la huerta cuenta con otros frutales, entre ellos un árbol de peras. La variedad amplía los ingredientes disponibles para la cocina de la casa y sostiene la apuesta por lo orgánico, tanto en lo que se cultiva como en la forma de trabajarlo, siempre manual.

Un rincón con aires de Japón

El diseño del jardín combina senderos de gravilla y adoquines, y recibe al visitante con un imponente portón de hierro forjado. Entre los detalles decorativos se destaca una bicicleta vintage convertida en macetero, donde florecen narcisos amarillos. Esos toques poéticos conviven con el resto del paisajismo sin romper la armonía del conjunto.

Una sección del jardín está fuertemente influenciada por el diseño japonés. Ese sector suma plantas de diversos colores, dalias y flores que aportan serenidad al ambiente, en línea con la idea de desconexión que atraviesa todo el espacio. La mezcla de estilos refleja el equilibrio que la casa busca entre lo tradicional y lo actual.

La zona verde completa un perfil de vivienda que la prensa de espectáculos describe como una combinación de cocina de campo, jardín japonés y huerta orgánica. Para Natalia Oreiro, ese circuito entre la huerta, los frutales y la cocina resume la forma en que vive cuando está en San Isidro: con las manos en la tierra, canasto en mano y recetas caseras en la mesa.