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Rafael Grossi volvió a quedar tercero en la votación de la ONU y pierde apoyo de la comunidad internacional

 

El diplomático argentino obtuvo 5 apoyos en la tercera ronda y retrocedió frente a las candidatas mujeres que lideran la sucesión de Guterres.

 
Rafael Rossi
Rafael Rossi

(BUENOS AIRES).- «Fuerte, sólida y muy competitiva«. Así describió Rafael Grossi su candidatura hace algunas semanas. Pero el diplomático argentino perdió terreno este viernes en la tercera votación informal del Consejo de Seguridad de la ONU: obtuvo 5 apoyos, 8 «no apoyos» y 2 «no opinión» de los 15 miembros del organismo, y volvió a quedar tercero en la carrera por suceder a António Guterres al frente de la organización.

El desempeño de Rafael Grossi marcó un retroceso respecto de la ronda anterior, cuando había logrado 7 apoyos, 6 «no apoyos» y una «no opinión». La consulta es una votación indicativa secreta y no vinculante, conocida como «straw poll», en la que los miembros del Consejo muestran su opinión de forma confidencial, y en esta oportunidad duró más de una hora. El embajador de Francia ante la ONU y presidente rotativo del Consejo, Jerome Bonnafont, se limitó a declarar que «se ha celebrado la tercera ronda de votaciones exploratorias».

El empuje de las candidatas

El avance de las postulantes mujeres fue el dato saliente de la jornada. La ex canciller de Guyana Carolyn Rodrigues-Birkett, de 52 años, encabezó la votación con 9 apoyos, 5 «no apoyos» y una «no opinión», mientras la costarricense Rebeca Grynspan, ex vicepresidenta de su país y secretaria general de la UNCTAD, la siguió con 8, 6 y 1. Grynspan había sido la más votada de la primera ronda, con diez votos positivos. Varios miembros del Consejo expresaron además su deseo de que la ONU tenga por primera vez a una mujer al frente.

El resto de los postulantes marchó bastante más lejos. La ecuatoriana María Fernanda Espinosa obtuvo tres votos afirmativos y seis negativos; la chilena Michelle Bachelet, uno a favor y 11 en contra; y la también ecuatoriana Ivonne Baki, ninguno a favor y diez en contra. Los tres varones de la carrera —Grossi, el ugandés Olara Otunnu y el senegalés Macky Sall— sumaron cinco apoyos cada uno, con ocho, siete y nueve votos en contra, respectivamente. Bachelet reconoció hace unos días que ya sabe que no será elegida, por lo que su retirada podría estar cerca.

Para imponerse al término del proceso, un candidato necesita al menos nueve votos y evitar el veto de cualquiera de los cinco miembros permanentes del Consejo: Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido. Las potencias votan en una papeleta de color diferente a la de los otros diez miembros, lo que permite conocer los posibles vetos. Grossi podría haber sido vetado este viernes por China y Rusia, como habría sucedido en la segunda ronda, aunque la información no trascendió oficialmente. Fuentes conocedoras del proceso señalaron que es habitual que en esta instancia algunas potencias veten candidatos como arma de presión para negociar en las votaciones subsiguientes y definitivas.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, avala la postulación de Grossi, a quien considera un perfil más técnico y pragmático para una organización muy burocrática que juzga ineficiente. Pero la irrupción de la agenda Malvinas le sumó ruido a la campaña: tras la presión pública de Trump a Gran Bretaña para abandonar la neutralidad en la disputa de soberanía, el voto británico al argentino —en el que Grossi dijo confiar— podría estar en duda.

La tendencia a favor de una candidata mujer también quedó plasmada en la resolución final de la última cumbre del BRICS, que subrayó que «ninguna mujer ha sido elegida jamás para el cargo de Secretario General, y solo una persona nacional de América Latina y el Caribe, y solo dos personas nacionales de África«. Las rondas finales se realizarán antes de fin de año, cuando expire el mandato de Guterres, y el ganador asumirá el 1° de enero de 2027 por un período de cinco años. Si finalmente resulta electo, Grossi sería el primer argentino en el cargo y el segundo latinoamericano después del guatemalteco Javier Pérez de Cuéllar (1982-1991).