RIVER PLATE

Ponzio tiene un objetivo claro en River con la diferencia de gol

 

El Millonario apunta a engrosar su saldo de goles de cara a los playoffs y la Libertadores, pero un problema repetido le juega en contra.

 
Leonardo Ponzio
Leonardo Ponzio

(BUENOS AIRES).- River apenas suma +2 de diferencia de gol en el Torneo Clausura y, con Leonardo Ponzio como entrenador, mantiene firme un objetivo que va más allá de ganar partidos: engrosar ese saldo de cara a la clasificación a los playoffs y a la Copa Libertadores. El margen es demasiado acotado para un equipo que necesita mejorar en un rubro que puede terminar siendo determinante en el tramo final del año. El club intenta apuntalar en el cierre del almanaque lo que fue un año flojo, con un déficit futbolístico que se profundizó durante el segundo semestre.

Más allá de sumar de a tres, el equipo necesita empezar a hacer la verdadera diferencia y mejorar su saldo de goles. Para conseguirlo, tendrá que corregir dos aspectos que en este semestre le vienen costando: generar más ocasiones de gol y, sobre todo, aprender a cerrar los partidos. Ese déficit se refleja en el juego y, por consiguiente, también en las tablas, donde el margen quedó demasiado justo para lo que se viene.

Herramientas para lastimar no le faltan a Ponzio. Sebastián Driussi suma nueve goles en el año y dos en este semestre, mientras que las llegadas de Thiago Almada, con 2 conquistas, Ángel Correa, con 3, y Andrada, con 1, le otorgan al plantel jerarquía, variantes y capacidad para encontrar el gol. La generación de ocasiones, de hecho, empezó a revertirse con la salida de Coudet y la asunción de Leonardo Ponzio.

El problema aparece después. Cuando consigue ponerse en ventaja, el equipo de Ponzio no siempre logra transformar esa superioridad en tranquilidad y termina dejando con vida a rivales que, por momentos, parecían estar fuera del partido. Esa dificultad para cerrar los encuentros se repitió durante todo el semestre y aparece como una de las grandes materias pendientes del ciclo del entrenador.

Tres victorias con final apretado

El 3-2 ante Banfield fue un ejemplo concreto. River llegó a estar 3-1, pero permitió que el Taladro descontara en el segundo tiempo y terminó sufriendo hasta la última pelota. Banfield incluso convirtió en el cierre, aunque el gol fue anulado por posición adelantada. Los tres puntos quedaron en casa, pero la exposición en ese rubro volvió a quedar a la vista.

En Tucumán volvió a suceder. River se puso en ventaja ante Atlético, el rival consiguió empatar y el equipo recién encontró el segundo gol en los minutos finales. Otra vez tres puntos adentro, pero sin la capacidad de resolver el partido antes y evitar que el adversario tuviera la posibilidad de volver a meterse en carrera.

Contra Independiente Rivadavia el guion se repitió. River se puso 2-0 y parecía tener el partido controlado, pero dejó crecer a la Lepra, que descontó y después tuvo una situación clarísima para igualar: un remate que terminó dando en el travesaño. Recién después llegó el 3-1 que terminó de liquidar la historia.

El impacto de esta dificultad se nota especialmente en el torneo corto, donde el saldo es de apenas +2. En la tabla anual, en cambio, River acumula +12, un margen que si bien no es altísimo está alineado con el de sus competidores por una plaza. Ese colchón todavía se sostiene por la buena diferencia conseguida en el primer semestre, aunque también necesita volver a ampliarse de acá al cierre.

Hacer la diferencia, entonces, no será una cuestión secundaria de aquí a fin de año. Puede ayudar al River de Ponzio a meterse en los playoffs, darle margen en la tabla anual y, llegado el caso, ser determinante si termina empatado en puntos con alguno de sus competidores. No alcanza solamente con tener jugadores capaces de hacerla en el arco rival: también hay que saber sostenerla, convertir una ventaja en control, defender mejor cuando el partido entra en su tramo decisivo y aprovechar las situaciones para sentenciarlo.