(BUENOS AIRES).- Rodolfo Arruabarrena tiene a la Copa Sudamericana como prioridad de Boca en la triple competencia, aunque todavía no lo diga públicamente. Boca recibe a San Pablo esta noche, martes 8 de septiembre de 2026, en la Bombonera, por la ida de los cuartos de final. La serie se definirá en Brasil una semana después.
La serie ante San Pablo aparece marcada por la necesidad de coronar en la Copa. La planificación de Rodolfo Arruabarrena le dio al partido un rango anticipado de final, en un contexto en el que el equipo todavía busca transformar sus buenos momentos de juego en resultados concretos.
La diferencia entre la formación que Arruabarrena pondrá en la Bombonera y los 11 titulares que empataron contra Gimnasia de Mendoza el último sábado muestra cuánto significa este cruce. El entrenador reservó piezas importantes en ese partido para llegar con sus principales futbolistas al comienzo de la serie internacional.
Leandro Paredes jugará de arranque ante San Pablo, menos de una semana después de haber dejado la cancha contra Vélez, minutos antes de una tanda de penales. Sebastián Villa y Miguel Merentiel estuvieron en el banco frente a Gimnasia de Mendoza, mientras que Santiago Ascacibar no integró la convocatoria de suplentes por unas líneas de fiebre en la previa. La decisión de Arruabarrena expone el peso que el cuerpo técnico le asigna al partido.
El equipo que buscará ganar el primer partido también tendrá la continuidad de Alan Velasco, que atraviesa su mejor momento en el club. A eso se sumarán el regreso de los laterales titulares y la confirmación de la dupla central integrada por Lautaro Di Lollo y Jagger Herrera, dos futbolistas formados en la estructura de Boca.
La deuda con los hinchas
La definición en Brasil tendrá un escenario cargado de historia para Boca. Allí, en 2000 y ante Palmeiras, el equipo más glorioso de la historia del club empezó a escribir sus páginas doradas, con el actual presidente como figura. Ese recuerdo sostiene la expectativa de los hinchas, que esperan recuperar el lugar de equipo copero después de 18 años sin una conquista continental.
Boca llega a este desafío con antecedentes recientes desfavorables frente a los equipos brasileños. Desde 2020 se cruzó siete veces con rivales de ese país en series de eliminación directa, incluida la final única de la Copa Libertadores 2023, y solamente avanzó en dos de esos cruces.
Las dos series que Boca superó fueron la semifinal de la Libertadores 2023 contra Palmeiras y los octavos de la edición 2020 frente a Inter de Porto Alegre. En el mismo período, Santos lo eliminó en las semifinales de 2020; Atlético Mineiro y Corinthians lo dejaron afuera en los octavos de las dos ediciones siguientes; y Cruzeiro lo eliminó en los octavos de la Copa Sudamericana 2024, después de la caída ante Fluminense en el Maracaná.
Este Boca todavía no consiguió ser confiable. El equipo clasificó en las dos Copas y acumula un invicto de 11 partidos, pero esos datos conviven con una posición incómoda en las tablas del torneo local, la poca efectividad frente al arco rival y la sensación de que al plantel todavía le faltan un par de piezas para funcionar como un conjunto completo. Por eso, Arruabarrena pretende que la ida ante San Pablo permita respaldar con un resultado el nivel mostrado en algunos pasajes.
La planificación de Arruabarrena busca que el cruce con San Pablo corrija esa contradicción. Boca intentará conseguir una ventaja en la ida para viajar a Brasil con mayor margen, mientras el cuerpo técnico pone en el frente internacional la prioridad de una temporada que todavía lo mantiene en la triple competencia.
