(BUENOS AIRES).- “no es para nosotros”, afirmó Ibrahim Traoré sobre la democracia en abril de 2026. La Selección Argentina recibirá a Burkina Faso el sábado 3 de octubre en La Bombonera, en el segundo de los tres amistosos de la fecha FIFA.
Burkina Faso llegará a ese partido con un plantel conformado casi en su totalidad por jugadores del fútbol europeo y algunas figuras de las grandes ligas. La visita de la Selección Argentina también permitirá conocer el proyecto deportivo impulsado por Ibrahim Traoré, un militar de 38 años que tomó el poder en septiembre de 2022 y busca convertir al deporte en una herramienta de soberanía y unidad nacional.
Ibrahim Traoré nació en 1988 en Kéra, en el oeste del país, se recibió de geólogo en la Universidad de Uagadugú e ingresó al ejército en 2010. Fue casco azul en Mali y comandó una compañía antiterrorista en Djibo; además, participó del golpe de enero de 2022 que derrocó al presidente electo Roch Kaboré y ocho meses más tarde desplazó al teniente coronel Damiba, después de una emboscada yihadista que mató a 27 soldados y diez civiles.
Grupos armados como el JNIM y el Estado Islámico controlan alrededor del 40% del territorio de Burkina Faso, especialmente en el norte, mientras los desplazados internos rondan los 2 millones, casi el 10% de la población. La economía también se deterioró: el crecimiento cayó del 6,9% en 2021 al 2,5% en 2022, la inflación llegó al 14,1% y se calcula que una de cada dos personas vive por debajo del umbral de pobreza.
El Stade du 4 Août resume la dimensión simbólica que Traoré le asigna al deporte. Inaugurado en 1984 durante el gobierno de Thomas Sankara, el estadio fue sede de la final de la Copa Africana de Naciones de 1998 y estuvo suspendido desde marzo de 2021 por no cumplir las normas de la CAF, por lo que Burkina Faso debió jugar como local en el extranjero. Sankara había elegido para el país el nombre Burkina Faso, “Tierra de Hombres Íntegros”, en reemplazo de “Alto Volta”.
En diciembre de 2024, el Gobierno reconoció que faltaban 2 millones de euros para completar una remodelación calculada en cerca de 30 millones de euros, y Traoré ordenó determinar responsabilidades por la gestión previa de las obras. La CAF homologó el estadio el 1 de julio de 2026 y, un mes después, la selección volvió a jugar en su país, antes de recibir a la Selección Argentina en octubre.
El plan deportivo de Ibrahim Traoré
La Iniciativa Presidencial para el Relevo y la Élite Deportiva es el proyecto más ambicioso de Traoré, con el fútbol como eje. El plan contempla un estadio olímpico de entre 20.000 y 25.000 plazas en Uagadugú, dos de 15.000 en Bobo Dioulasso y Koudougou, cuatro de 10.000 en otras capitales regionales, trece academias, doce centros de formación, cerca de 4 millones de dólares para las academias y un plazo de quince meses.
La distancia entre los anuncios y las obras sigue siendo amplia. El estadio de Léguéma, en Bobo Dioulasso, debía estar terminado a fines de abril de 2026 y continúa demorado, mientras que el de Pabré, en las afueras de Uagadugú, solo existe como maqueta. En 2024, Lazare Banssé desistió de buscar la reelección al frente de la Federación Burkinesa de Fútbol y en agosto fue sucedido por el coronel mayor retirado Oumarou Sawadogo, elegido como candidato único; en los hechos, fue una intervención del gobierno que no activó la cláusula de la FIFA contra la injerencia política.
Burkina Faso quedó segunda en su grupo de las eliminatorias para el Mundial 2026, con 21 puntos y una sola derrota, pero no accedió al repechaje. La autoexclusión de Eritrea modificó el criterio para comparar a los mejores segundos y le descontó los partidos contra el último de cada grupo; Traoré envió una queja formal a la CAF. Tras la última Copa Africana, en la que Costa de Marfil goleó a Burkina Faso en octavos, el técnico fue destituido y su reemplazante pasó a ser Amir Abdou, con contrato hasta febrero de 2028.
La PréFaso, el equipo de la Presidencia que enfrenta a exjugadores de la selección y viejas figuras del fútbol africano, también funciona como plataforma para la imagen del mandatario. Traoré es su capitán y casi siempre su goleador: en 2023 y 2024 ganó partidos por 3 a 1 y 3 a 2 con sendos dobletes, en 2025 repitió el 3 a 1 y en marzo de ese año venció 8 a 2 a un combinado de exfiguras africanas, con un triplete presidencial. En el fútbol femenino, un decreto aprobado el 15 de julio fijó 1.000 dólares por jugadora y por selección para la Copa Africana, además de 5.000 dólares en caso de ganar la final.
La política deportiva se apoya en una agenda soberanista más amplia. A pedido de Traoré, las tropas francesas se retiraron en febrero de 2023 y Burkina Faso formó con Mali y Níger la Alianza de Estados del Sahel; además, el Código Minero de 2024 elevó la participación gratuita del Estado en los yacimientos a entre el 15% y el 30%. Esa apuesta convive con un cierre político: en enero de 2026 disolvió más de un centenar de partidos y en abril sostuvo que la democracia “no es para nosotros”.
El título Sub 20 conseguido este año en el torneo de la UFOA B le dio a Traoré otra oportunidad para prometer una refundación del deporte, aunque el contenido del programa todavía no se conoce. La Selección Argentina enfrentará el 3 de octubre a un equipo que llega con academias y estadios proyectados, una federación alineada con el gobierno y el fútbol convertido en símbolo de unidad nacional.
