DEPORTES

Psicóloga Deportiva explica porque Vinicius no rinde en el Santiago Bernabéu

 

Cifras de figura, bronca de la tribuna y un riesgo silencioso que crece partido tras partido.

 
Vinicius
Vinicius

(BUENOS AIRES).- «Xabi Alonso es el peor entrenador que ha tenido el Madrid en el último cuarto de siglo, por eso hay gente que critica a Vinicius, piensan que él es el responsable de aquella destitución». La frase del periodista Juanma Rodríguez condensa el cruce de tensiones que rodea a Vinicius Junior en el Real Madrid, donde sus números de figura conviven desde hace tiempo con la crispación de buena parte de la afición del Santiago Bernabéu.

A primera vista, las estadísticas no dan pie al reclamo. En los últimos cinco años, Vinicius Junior promedió 22,6 goles y 14,2 asistencias por temporada, un impacto ofensivo difícil de discutir. Si la comparación es con Jude Bellingham, el brasileño duplica sus registros de pases de gol; y frente a Kylian Mbappé, aunque el francés mantiene un olfato goleador superior, el delantero asiste el triple que él.

El desencuentro con su gente, sin embargo, viene de lejos. La herida por la pérdida del Balón de Oro en 2024 se dramatizó hasta tal punto que sumergió al futbolista, y por contagio a la propia institución, en una deriva anímica de la que le costó salir. Después llegaron el episodio con Xabi Alonso, al revolverse contra el técnico en plena tarde de victoria en un Clásico, y los coqueteos públicos con el fútbol saudí y el Arsenal, que dilataron más de un año una renovación que la grada interpretó como desinterés.

El contexto del equipo agravó todo. Tras dos años de sequía de títulos importantes, en los que el peso del fracaso colectivo debería repartirse entre las grandes estrellas, el juicio de la tribuna cayó con severidad desproporcionada sobre el atacante. La llegada de Mbappé sumó un dilema afectivo en un público que pareció entender el cariño en términos excluyentes, mientras el Barça de Hansi Flick triunfaba con una cultura del esfuerzo sin espacio para jugadores intocables.

El riesgo de la indefensión aprendida

Al desgaste con la afición se le agrega un problema con los árbitros. Vinicius es uno de los jugadores que más protesta por las decisiones arbitrales y, en la gran mayoría de los casos, con razón: algunos colegiados le tomaron manía por su personalidad y su gesticulación, y lo juzgan de manera diferente, como si quisiera engañarlos con simulaciones. Según los expertos en psicología, esta combinación de arbitrajes permisivos y provocaciones de rivales podría llevarlo a desarrollar indefensión aprendida, el fenómeno que Martin Seligman y Steven Maier describieron en los años setenta: cuando una persona comprueba que su esfuerzo no cambia el resultado, termina inhibiendo la respuesta.

Vinicius Junior vive estas situaciones desde los 18 años y modificó su comportamiento: cae menos en provocaciones, pero percibe que el tratamiento arbitral no se modifica. Ese es el riesgo, advierten los especialistas: quemarse ante la sensación de que nada de lo que hace produce un cambio.

En ese escenario, José Mourinho apareció como un factor de contención. El técnico portugués lo conoció como rival la temporada pasada, cuando dirigía al Benfica, y pudo ver en cancha lo que el futbolista sufre durante los partidos y cómo son sus reacciones. Ahora, desde el banquillo madridista, trabaja de forma intensiva en el día a día para cancelar esa hipoteca emocional que el delantero todavía paga con la grada: lo protege de los focos negativos y encauza su energía hacia el juego. Vinicius, por su parte, acumula su cuarta nominación al Balón de Oro y muestra signos claros de haber suavizado su carácter sobre el césped. Siente el respaldo del técnico y de todo el club, y sostiene la intención de no caer en provocaciones y ser cada vez un jugador más fuerte a nivel mental.