ESPECTÁCULO

Yipio: Yanina Latorre tomó partido y explió por qué quiere que gane la uruguaya

 

Duro gancho: la panelista se metió en el debate por el ganador del reality, desconfió del marido y borró la frontera con el país vecino.

 
Yipio
Yipio

(BUENOS AIRES).- «Yo quiero que gane Yipio, no me gustó que digan que gane una argentina.» La frase es de Yanina Latorre, que se metió de lleno en el debate por quién debería quedarse con el cetro de Gran Hermano y dejó claro su favorito: la participante uruguaya. Para la comunicadora, el discusión por la nacionalidad del ganador no le importa demasiado y lo dijo sin vueltas.

Yipio es, según adelantó la propia Latorre, su candidata para llevarse la competencia. La panelista planteó que el criterio debería ser otro: «que gane un buen jugador, no por nacionalidad». En su visión, el rendimiento dentro de la casa pesa más que el pasaporte de cada participante, y por eso no comparte el reclamo de quienes piden un triunfo argentino por obligación.

La cercanía de Latorre con el país vecino ayudó a explicar su postura. «aparte Uruguay, casi somos lo mismo, cuando voy me siento parte», expresó la reconocida panelista. Con esa descripción, la comunicadora borró de un plumazo la frontera que marcan algunos seguidores del reality a la hora de elegir a su favorito.

Más allá de la cuestión geográfica, el afecto por la uruguaya parece genuino. «Me gusta Yipio me da cosa tierna y graciosa», contó Latorre sobre la participante. Esa simpatía personal, sumada a su lectura del juego, consolida a la joven como la elegida de la panelista de cara a la definición del certamen.

La desconfianza en el marido

La opinión de Latorre no se limitó a elogiar a su favorita: también aprovechó para marcar su distancia con otro de los protagonistas de la casa. «Al marido no le creí nada, creo que le ofreció casamiento porque no le quedaba otra», disparó sobre un participante al que nombra de esa manera.

Para la comunicadora, entonces, la propuesta de casamiento del hombre no fue un gesto espontáneo sino un movimiento forzado por las circunstancias. Esa lectura la lleva a descartar por completo la sinceridad del participante, a quien no le acredita ninguna de sus actitudes dentro del programa.

Con estas definiciones, Latorre se posicionó sin ambigüedades en la pulseada por el reality: respalda a la uruguaya, desconfía del marido y separa el juego de la nacionalidad. Su pronóstico quedó planteado de entrada y sirve de termómetro para lo que se viene en la casa más famosa del país.