Alpine vivió un domingo especial. El Gran Premio de Bahréin de Fórmula 1 disputado en Malasia dejó una gran incógnita para el equipo dirigido por Flavio Briatore. El argentino Franco Colapinto demostró que esta vigente. Que los errores son parte de este juego y siempre se deben dejar atrás. El argentino logró mostrar toda su capacidad aun cuando la adversidad viene de propios errores y no justamente de él. Alpine aprendió que ganar y perder es parte del trabajo en equipo. Pero cuando se equivoca el piloto el error es mas grande, el problema es cuando se equivoca el equipo allí también la derrota tiene el mismo sabor.
El inicio de la competencia en Sepang hizo que los equipos entren en una vorágine electrizante. Todos sabían que la lluvia podía ser un invitado especial a la fiesta. Pero nadie podía saber con certeza a que hora llegaba el invitado especial. Los datos que arrojaban los servicios meteorológicos daban algún indicio que fue aceptado por los ingenieros para tratar de adelantarse a la jugada y estar preparados para enfrentar los desafíos de un aguacero que todos entendían sería solamente pasajero. Pero eso no sucedió y las reglas del juego cambiaron de manera intempestiva. Y la historia se enfrentó al destino.
Para empezar la lluvia fue mas intensa de lo esperado y eso generó un conflicto entre la tecnología, la interpretación de los ingenieros que miraban asombrado que sus autos se quedaban detenidos y sus trabajos mostraban un grado de frustración por no responder al nivel extremos de ser la Fórmula 1. Allí el mundo entendió que no todo lo que brilla es oro. Luego llegó el momento de tomar una decisión. Simple y compleja. Sencilla y difícil, todo al mismo tiempo. Alpine fue por un camino que pocos decidieron desandar, pero el equipo francés, testarudo y arrogante fue por los neumáticos blandos entendiendo que la pista se secaría rápidamente y eso les daría beneficios en cuatro o cinco vueltas. No fue así.
La pista no se secó. Los neumáticos blandos dejaron patinando a Franco Colapinto y a Pierra Gasly como quedaron patinando las conclusiones del análisis hecho por los ingenieros de Alpine que tenían todos los datos necesarios y toda la información que habían dejado las practicas previas y hasta el pronóstico de lluvia de la sesión tres de entrenamientos. Pero nada de eso hizo entrar en razón a los que toman decisiones en Alpine. Franco Colapinto no pudo largar como esperaba y en la primera vuelta veía alejarse no solo a sus rivales sino también a sus deseos de poder sumar puntos en una competencia que al final tenía todo para darle una alegría al equipo francés.
Pero nada de eso pasó. Alpine erró la estrategia cuando todo estaba dado para que se tomen las mejores decisiones y no fue así. Alpine y sus ingenieros cometieron un error. Grave error. Que dejó al equipo sin poder sumar puntos. Dejó a sus dos autos fuera de la zona de puntos cuando ambos pilotos, Franco Colapinto y Pierre Gasly tenían la chance de lograr sumar para el campeonato. Un error con las mismas consecuencias de hace una semana atras. Cuando llegó un intento de reaccionar, ya era tarde. Gasly deambuló en dudas e incertidumbres durante la competencia y cayó en el clasificador cuando desde el inicio estaba en la zona de puntos.
Franco Colapinto salió a pelear en inferioridad de condiciones por que Alpine así lo quiso. Logró avanzar, poco o mucho según cada uno quiera verlo. Pero avanzó sin mayores logros para el objetivo final y su deseo de luchar principalmente con Racing Bull que si entendió como se debía correr en Sepang y ellos sumaron puntos y se alejaron aun más en el campeonato. «Habíamos rendido bien durante todo el fin de semana hasta ese momento y, viendo lo que sucedió en la carrera, no tomamos las decisiones correctas ni hicimos un trabajo lo suficientemente bueno como equipo» dijo Flavio Briatore. Pero ya es tarde.
