BOCA JUNIORS

Guillermo recordó la Intercontinental 2000 con Boca y una curiosa orden de Bianchi

 

Una anécdota de la celebración en Tokio revela cómo el Virrey organizó al plantel antes del siguiente compromiso.

 
Guillermo Barros Schelotto
Guillermo Barros Schelotto

(BUENOS AIRES).- «Mañana a las nueve arrancamos, que hay que entrenar», recordó Guillermo Barros Schelotto al contar la orden de Carlos Bianchi después de que Boca ganara la Copa Intercontinental de 2000. El plantel tuvo unas horas libres, pero debía volver al trabajo a la mañana siguiente, con otro partido en el calendario.

Guillermo Barros Schelotto reconstruyó la secuencia desde el final del encuentro, la cena y el brindis: «Cuando le ganamos al Madrid, me acuerdo que estaba en la pieza de Martín después del partido. Al otro día entrenábamos porque volvíamos a la tardecita y teníamos el partido con San Lorenzo. Volvimos de la cancha, cenamos, se brindó y Bianchi dijo: ‘Hasta las dos o tres tienen libre. Mañana a las nueve arrancamos, que hay que entrenar’», contó.

La final de la Copa Intercontinental se disputó el 28 de noviembre de 2000 en Tokio, Japón, y Boca derrotó 2-1 al Real Madrid. El doblete del delantero argentino resolvió el encuentro, mientras Marcelo Delgado fue elegido para acompañarlo en el ataque. Guillermo no fue titular y entró en los últimos minutos de aquel partido.

La conversación con Martín Palermo también quedó en el recuerdo de Guillermo Barros Schelotto, que contó que hablaron en una habitación después de la final. «Me acuerdo de que nos fuimos a la pieza con Gustavo, con el Pato, estaba Martín y había alguien más, no me acuerdo. Yo le decía: ‘¿Vos te das cuenta de los dos goles que hiciste hoy?’. Era una charla, pero no era ‘salimos campeones’ o ‘le ganamos al Madrid’ . Hoy pensás: ‘¿Cómo hacíamos para ganar?´. No era tan fácil», dijo.

La agenda después de Tokio

El siguiente partido de Boca fue ante San Lorenzo, el 3 de diciembre, en La Bombonera. El equipo ganó 1-0 con un gol de Palermo sobre el final, cinco días después de la final en Tokio. Ese compromiso del torneo local ya estaba en los planes de Bianchi cuando indicó que el plantel debía volver a entrenarse a la mañana siguiente.

El antecedente de esa relación se remonta a 1998, cuando Bianchi asumió como entrenador de Boca. Durante la pretemporada en Tandil, antes de que empezaran los trabajos, llamó a Guillermo y a Palermo y les comunicó que serían sus dos delanteros en los primeros 20 partidos. La conversación, recordó Guillermo Barros Schelotto, buscaba darles confianza desde el comienzo y anticiparles el lugar que tendrían en el equipo.

Ya como entrenador de Boca, Guillermo trasladó esa enseñanza a Rodrigo Bentancur y la aplicó con él. El recuerdo enlaza dos momentos de su carrera: la confianza que recibió de Bianchi antes de la temporada y el respaldo que después ofreció a un futbolista. Guillermo también fue campeón del mundo con Boca en 2001 y 2003; cuando contó la anécdota, dirigía Vélez.