(BUENOS AIRES).- La semifinal entre Boca y Banfield se jugará el sábado 14 de noviembre, durante una fecha FIFA, y Leandro Paredes podría quedar afuera por una convocatoria a la Selección. El capitán no es la única preocupación: el equipo también podría perder a otros futbolistas por llamados internacionales, con una disponibilidad que todavía no está definida.
La AFA anunció el calendario de las semifinales y la final de la Copa Argentina, y el cruce de Boca quedó fijado para el sábado 14 de noviembre. El partido definirá a uno de los finalistas, por lo que las posibles ausencias afectarían un encuentro de eliminación directa. La coincidencia con la fecha FIFA obliga a contemplar qué jugadores estarán disponibles cuando se acerque la competencia.
El caso de Leandro Paredes está ligado a una sanción internacional. La FIFA le impuso diez fechas después de la final del Mundial, y la AFA presentó una apelación para que la pena se reduzca a tres partidos. La convocatoria del capitán a la Selección depende de que ese planteo prospere. Por eso, su disponibilidad para la semifinal está atada al resultado de una resolución que todavía no se conoce.
La reducción solicitada tendría un efecto directo para Leandro Paredes: los tres partidos de suspensión se cumplirían durante la ventana de la Selección que termina el 6 de octubre. Si el pedido es aceptado, podría sumarse al equipo de Lionel Scaloni y se perdería el cruce con Banfield. El escenario, sin embargo, no implica una baja confirmada: depende de que la apelación prospere y de que el capitán quede habilitado para incorporarse al seleccionado.
Boca también podría no contar con el arquero Álvaro Montero. La posibilidad ya había aparecido el domingo último ante Racing, partido en el que tampoco habría estado disponible. Leonel Flores figura entre los otros futbolistas que el equipo podría perder por convocatorias, aunque esas posibilidades se definirían más cerca de la fecha. El panorama, por lo tanto, incluye nombres cuya disponibilidad todavía no está resuelta.
El 4 de noviembre había sido considerado como una fecha posible para el partido y era el día originalmente previsto para la final. Ese día quedaba tres días después del superclásico, una cercanía que pudo funcionar como condicionante para la programación. La semifinal quedó finalmente prevista para el 14 de noviembre, en medio de la ventana internacional.
Boca había recibido la fecha con anterioridad, pero desde el club evitaron opinar sobre si les resultaba conveniente. El equipo disputa tres frentes y la programación obliga a considerar posibles ausencias en un partido que define el pase a la final. La situación de Paredes dependerá de la apelación de la AFA, mientras que otras convocatorias se resolverán más cerca del encuentro.
