(BUENOS AIRES).- Boca ya activó gestiones para encontrar un reemplazante para Agustín Marchesín en el arco y el apuntado es Gerónimo Rulli, actual arquero de la Selección Argentina con presente en Europa. El Consejo de Fútbol encabezado por Juan Román Riquelme considera que el puesto es determinante y quiere asegurar un nombre de jerarquía.
Rulli reúne condiciones que seducen a la dirigencia xeneize: buen juego con los pies, experiencia en competiciones de alto nivel y un perfil que encaja con la idea de juego que busca el entrenador Rodolfo Arruabarrena. Su pasado en el fútbol argentino y su presente en el seleccionado lo convierten en un candidato ideal para asumir un rol protagónico.
La negociación, sin embargo, no será sencilla. El arquero tiene contrato en Europa y su ficha no es accesible. Boca evalúa distintas alternativas para acercar posiciones y no descarta una cesión o una ingeniería financiera que permita concretar la operación.
Desde el entorno del jugador no ven con malos ojos un regreso al país, aunque todo dependerá de las condiciones deportivas y económicas que se presenten. El club trabaja con cautela pero con decisión para avanzar en las charlas.
Las gestiones por Rulli se dan en un contexto donde la dirigencia busca moverse con firmeza. La intención es que el nuevo arquero llegue con el tiempo necesario para adaptarse a un equipo que Arruabarrena pretende sólido desde el fondo y con protagonismo en todas las líneas. En ese esquema, el rol del guardameta será clave en la construcción desde abajo, una faceta en la que Rulli aporta experiencia comprobada en competiciones europeas de alto nivel.
El Consejo de Fútbol ya realizó sondeos y mantiene abiertos los canales de diálogo con distintos protagonistas del mercado. La estrategia es clara: no quedar expuesto en un mercado dinámico y cambiante, y por eso trabajan con más de una alternativa en carpeta.
La alternativa Musso
En paralelo, Juan Musso aparece como otra opción para el arco. El arquero, también con experiencia en Europa y antecedentes en la Selección Argentina, se convierte en una variante confiable si la llegada de Rulli no prospera. La dirigencia lo considera una alternativa de peso para un puesto que consideran determinante dentro del equipo.
La posible salida de Marchesín —sobre la que todavía no hay una resolución definitiva— obliga a acelerar las decisiones. En Boca saben que no pueden esperar hasta último momento y buscan que el reemplazo llegue con tiempo suficiente para adaptarse a la idea de juego que pretende Arruabarrena, basada en solidez defensiva y construcción desde el fondo.
En los próximos días podría haber novedades concretas en una negociación que promete ser uno de los focos principales del mercado xeneize. La dirigencia mantiene abiertos los canales de diálogo y apunta alto para reforzar una posición que consideran sensible de cara a la temporada.
