(BUENOS AIRES).- Boca Juniors ya tiene cerrado el acuerdo de palabra con el arquero colombiano Álvaro Montero y ahora concentra todas sus energías en negociar con Vélez Sarsfield los montos de la transferencia. El movimiento responde a un pedido puntual de Rodolfo Arruabarrena, que busca cubrir la urgencia que dejó la lesión de Agustín Marchesín y sumar competencia real para Leandro Brey.
El “sí” de Montero es el paso fundamental que la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme logró en silencio. El arquero, que actualmente defiende el arco de Vélez y forma parte de la Selección de Colombia, dio el visto bueno para vestir la camiseta azul y oro. Con ese entendimiento resuelto, el pase está “muy encaminado” y podría definirse en los próximos días si la negociación entre clubes llega a buen puerto.
El principal escollo está del lado del Fortín. Vélez ya comunicó que ejecutará la opción de compra por US$1,8 millones y le ofrecerá a Montero un contrato por tres años, con una cláusula de rescisión de 6 millones de dólares. La intención en Liniers es recuperar la inversión e incluso obtener una ganancia, lo que obliga a Boca a negociar sobre una base económica más alta.
Para destrabar la operación, el Xeneize maneja distintos escenarios de pago: una compra directa del pase, una negociación en cuotas o la inclusión de variables y bonos. Arruabarrena necesita un arquero de jerarquía inmediata y Montero encaja en ese perfil por su presente internacional, su regularidad y sus actuaciones en el fútbol argentino.
La llegada de Montero no solo resolvería una urgencia provocada por la lesión de Marchesín, sino que también reconfiguraría el puesto. Le daría competencia directa a Brey, aportaría mayor seguridad en el arco y sumaría experiencia para partidos decisivos, permitiéndole a Boca dejar de depender de alternativas de emergencia en una posición clave.
Montero viene de consolidarse como una de las figuras del torneo local bajo los tres palos de Vélez, donde mostró reflejos, manejo del área y personalidad en los encuentros de mayor exigencia. Ese rendimiento sostenido fue el que llamó la atención del cuerpo técnico xeneize, que lo siguió de cerca antes de activar las gestiones.
Arruabarrena quiere tener el plantel definido cuanto antes para encarar la pretemporada sin sobresaltos. La decisión de apuntar a Montero fue consensuada con la dirigencia luego de evaluar otras alternativas en el mercado, y el rápido acuerdo con el jugador refleja la convicción que hay en el club por cerrar el refuerzo.
Si se concreta, Montero se convertiría en uno de los refuerzos centrales del ciclo Arruabarrena. El acuerdo con el jugador ya está cerrado, pero todavía resta el paso más difícil: acordar con Vélez los números finales de la transferencia.
El escenario está claro para el Xeneize: tiene el sí del arquero, pero debe resolver cuánto pagar y en qué condiciones. La definición no admite demasiadas demoras: la intención de ambas partes es llegar con todo resuelto antes del 30 de junio.
