(BUENOS AIRES).- Boca lo tiene en carpeta, lo sigue de cerca y lo considera una alternativa interesante. El club mantiene en el radar a Maher Carrizo, una de las jóvenes promesas del fútbol argentino, aunque el avance por el atacante está directamente ligado a lo que ocurra con dos nombres importantes del plantel: Sebastián Villa y Jhohan Romaña. El Consejo de Fútbol compite con clubes del exterior, pero todavía no hubo una oferta formal.
Carrizo es considerado un futbolista con proyección, velocidad y capacidad ofensiva, características que encajan en la renovación que el Xeneize busca para el frente de ataque. No es un perfil que haya aparecido de casualidad: el área de scouting de Boca lo monitorea de manera constante y ya hizo un análisis interno sobre su posible incorporación.
La situación del interés por Carrizo está condicionada por las definiciones en torno a Villa y Romaña. Si alguno de ellos se concreta como baja, el club de La Ribera liberaría espacio y recursos para avanzar por nuevas incorporaciones. Por eso, el caso se maneja con cautela y sin acelerar gestiones formales por el momento. La planificación del Consejo de Fútbol es abierta y contempla distintos escenarios según las salidas que se resuelvan.
En ese esquema, Carrizo es una opción a futuro y no una negociación inmediata. La prioridad de Boca pasa primero por resolver las bajas y recién después avanzar en incorporaciones puntuales. El club valora especialmente este tipo de perfiles jóvenes, con potencial de crecimiento y posibilidad de reventa futura, aunque saben que no se trata de una negociación sencilla.
Uno de los principales obstáculos es la competencia desde el exterior. Carrizo aparece en el radar de clubes que suelen apostar por jóvenes talentos sudamericanos, lo que eleva la competencia y el valor de mercado. En ese contexto, el Xeneize debería moverse con rapidez o esperar una oportunidad favorable si el jugador no da el salto a Europa en esta ventana de transferencias.
El seguimiento sobre el atacante es real pero incipiente. No hay oferta formal, pero sí seguimiento constante y análisis interno. La dirigencia mantiene el contacto con el entorno del futbolista y monitorea su presente, consciente de que la posibilidad de sumarlo depende tanto de las salidas que se concreten en el plantel como de lo que resuelva el propio Carrizo con el interés europeo.
El mercado de pases de Boca sigue activo y con varias carpetas abiertas. El Consejo de Fútbol armó una hoja de ruta flexible que le permite adaptarse a las oportunidades del mercado, y Carrizo es uno de los nombres que aparecen en esa planificación como una alternativa interesante si el contexto le abre la puerta en las próximas semanas.
