(BUENOS AIRES).- Una chicana con tono irónico de Daniel Vila expuso que a Boca Juniors le falta reunir dinero para ejecutar la cláusula de salida de Sebastián Villa, fijada en seis millones de dólares. La declaración del dirigente vinculado a Independiente Rivadavia encendió el clima de una negociación que tiene al club azul y oro acelerando a fondo en el mercado de pases.
Vila apuntó indirectamente contra Juan Román Riquelme y la conducción xeneize y dejó al descubierto el principal escollo de la operación. Según contó, Boca todavía no alcanza la cifra necesaria para destrabar el regreso del delantero colombiano, lo que pone en duda la rapidez con que podría resolverse la transferencia.
Desde el entorno de Boca sostienen que la única vía posible es que el propio Villa ejecute su cláusula. Ese mecanismo evitaría una negociación directa más extensa con Independiente Rivadavia, pero obliga a la dirigencia a juntar los seis millones de dólares en el corto plazo, algo que hoy no está completamente resuelto.
Pese a las dificultades económicas, Riquelme insiste y no se baja de la pelea por el regreso. El vicepresidente considera a Villa una pieza diferencial para potenciar el ataque en este tramo de la temporada y mantiene activas las gestiones para completar el dinero requerido.
El futbolista también juega su partido. Villa mantiene contacto fluido con la dirigencia xeneize y vería con buenos ojos un retorno a la institución de La Ribera, donde supo ser determinante en varios ciclos. Su postura podría ser decisiva si decide presionar para facilitar la ejecución de la cláusula.
Las declaraciones de Vila sumaron tensión a una negociación que ya era compleja. La exposición pública de la falta de fondos presiona a la directiva de Boca y la obliga a moverse con mayor celeridad, mientras equilibra otras necesidades del plantel y el margen financiero disponible.
La apuesta de Riquelme
Riquelme insiste con el colombiano como prioridad absoluta en este mercado. Las gestiones continúan y en el club buscan alternativas para reunir los recursos necesarios, aún con las finanzas ajustadas y otras urgencias por atender en el armado del equipo.
La apuesta tiene sustento en los antecedentes del jugador. Villa supo ser determinante en ciclos anteriores con la camiseta de Boca y su rendimiento dejó una marca que hoy la dirigencia quiere recuperar para reforzar el ataque.
El contacto entre las partes se mantiene y la voluntad del futbolista de volver a la institución es un factor que inclina la balanza en favor del regreso. Ese guiño mutuo alimenta el optimismo de Boca para intentar la ejecución de la cláusula antes que recurrir a una negociación extensa.
Sin un plazo definido, la operación sigue abierta. Boca empuja, el jugador espera y desde Mendoza observan atentos un desenlace que dependerá de que el club reúna el dinero necesario en lo inmediato. La pelota está del lado de la dirigencia xeneize.
